Betty o la necesidad de algo seguro
Nos asomamos a la ventana del comedor y, como cada noche, vemos a Betty, nuestra vecina de enfrente. Merilid comenta “es curioso, puede que hayas tenido un día horrible o genial, pero por la noche, ves a Betty y es como si pasara todo eso. Su presencia constante es tranquilizadora.