Vida oculta, la fe en el bien

                                                                            Fotograma de «Vida Oculta», dirigida por Terrence Malick

Aaron Cadarso y María Hernández

 “Vida oculta” rescata una de esas existencias discretas que, sin embargo, impactan por su abrumadora libertad y su sigilosa entrega. La película recupera la historia del austriaco Franz Jägerstätter, un objetor de conciencia que se niega a unirse a las filas del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Esta decisión coloca tanto a él como a su familia en una difícil tesitura que Terrence Malick relata con gran delicadeza. A partir de una vida concreta, el director logra que el espectador abandone el cine más consciente de que el bien presente en el mundo depende en gran medida de actos que no son históricos, actos debidos a vidas anónimas que descansan en tumbas no visitadas. 

(más…)

Breve semblanza de Charles Peguy

Javier Rubio Hípola

No me considero un experto en Charles Peguy. Dudo mucho de que pueda existir un experto en Charles Peguy. Es un autor al que conocí hace años, casi por la puerta de atrás, por su obra de teatro: Jeanne d’Arc. En mi supina ignorancia, leí la obrita en una traducción casera al inglés y no supe encontrar en ella el interés que sí me produjo la novela homónima por entregas de Mark Twain.

Sigue leyendo Breve semblanza de Charles Peguy

El pellizco

Fernando Savater

Artículo publicado originalmente en www.tiempodehoy.com

De vez en cuando, por azar, por arte, se abren las puertas que nos separan del fondo de las cosas y conectamos.
Me lo contaron hace años unos amigos italianos, que estuvieron de visita en San Sebastián.Tras una jornada de playa y variedad de gratos paseos, cenaron suculentamente en un asador de la parte vieja donostiarra. Muy satisfechos, con el dulce arrobo de la buena comida bien regada y algunas copas más como remate, salieron a la tibia hermandad de la noche, entre calles estrechas y acogedoras. Se sentían no propiamente en la gloria, sino bastante cerca de ella. Entonces, llegó la mismísima gloria. De repente, sobrecogedoramente, comenzaron a oír un coro que se les antojó celestial: entonaba nada menos que el Va pensiero de la ópera Nabucco,el clamor de los prisioneros por la libertad perdida y la nostalgia de la patria. ¡Allí, en las callejas remotas de la pequeña capital vasca! Eran voces maravillosas, arrebatadoras, mágicas, nada que ver con el berrear de los borrachos a altas horas de la madrugada. Mis amigos, más italianos entonces que nunca, se creyeron poseídos por algún embrujo digno de Ariosto, y sintieron que todo era posible, que el infinito siempre está cerca, cercándonos…

Sigue leyendo El pellizco