¿Y si aprendemos a con-vivir?

Luci Sánchez. Técnico de Selección y Gestión del Talento.

En los tiempos que vivimos, probablemente en casa pasemos unas 12 horas, de las cuales, conviviendo con nuestros compañeros de vida, solo una parte de estas. Ahora, las circunstancias nos han obligado a compartir las 24 horas del día. Y no solo eso. No podemos huir de los problemas, ni evadirnos de ellos porque al rato te vas a cruzar con quién has tenido el conflicto y probablemente tengas que pedirle paso, o pasar rozándole.

Podrás hacerlo una vez, pero a la segunda o tercera le darás sin querer y tendrás que pedir perdón (o incluso volver a discutir). O tendrás que llamarle para que te ayude a poner la mesa, a hacer la comida, o simplemente porque te aburres y necesitas ver a otro humano en directo. ¿Por qué no aprovechamos la oportunidad que se nos brinda para aprender a convivir con otras personas, y más importante, con las personas que queremos? ¿Por qué no hacemos que el mundo deje de ser tan individualista y volvemos a luchar por solucionar los problemas entre las personas en vez de zanjar etapas y relaciones? ¿Por qué no aprovechamos para VIVIR? Para vivir con ellos, ponernos en la piel del que tenemos sentado al lado en el sillón, al que le pasamos el pan. Para hablar de nosotros, de nuestros sentimientos, de nuestras ambiciones, ya que muchas veces el día a día no nos deja tiempo para hablar de cosas importantes.

Y, aunque pronto volvamos a la rutina, ¿por qué no utilizamos estos días para sentir que no hemos perdido el tiempo, si no que hemos ganado como personas, como maridos, mujeres, como padres, madres e hijos, como hermanos, y sentimos además que es un tiempo que te va a durar el resto de la vida?

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