La textura de las cosas

Me apasiona la textura de las cosas, esas sencilleces a menudo inadvertidas. Recorrer con los dedos las abruptas grietas que las eras han trazado sobre el tronco de los árboles. Sentir la superficie de las piedras que surgen descaradas de las sentinas de la Tierra. Desmigar los gasones con las manos y dejar que la arena roja caiga por su propio peso, dibujando riveras a su paso. Posar el pie desnudo sobre la hierba mojada envuelto en los cobrizos de un crepúsculo de estío.

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