
Ese “…” que no es vacío
En matemáticas no necesitamos alcanzar el infinito para afirmar que existe; basta con observar la tendencia. Con mi madre me sucede algo semejante.

En matemáticas no necesitamos alcanzar el infinito para afirmar que existe; basta con observar la tendencia. Con mi madre me sucede algo semejante.
Escuchando un podcast me sorprendió una reflexión del locutor: «La vida nos es dada como un conjunto de llamadas, pero, ¿con qué propósito? ¿Para encontrar una vocación, para ser felices, formar una familia, cuidar de los seres queridos, vivir para Él?” Me inspiró a considerar por un momento a qué
Un atardecer en un parque tranquilo, observando cómo las sombras se alargan y se mezclan con la luz del crepúsculo, me encuentro sumergida en contemplación. La paz del momento me lleva a reflexionar: ¿Es acaso la contemplación el camino para cambiar la mirada sobre la realidad? Mientras las hojas de
Una tarde de sábado en el centro de Madrid, a pocos metros del velatorio de Concha Velasco, me encontraba reflexionando sobre la vida y la muerte. Cuidaba de mi madre, Margarita, que a sus 86 años veía con ella la película “Las chicas de la Cruz Roja”. Al verla, comentó:
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