Y tú, ¿qué es lo que celebras en Navidad?

Menchu de la Calle

Menchu de la Calle

Profesora de Responsabilidad Social en la UFV

He leído que las personas que padecen el “Síndrome Grinch” aborrecen la Navidad y todo lo relacionado con ella: cenas de empresa, felicitaciones, regalos, adornos, décimos de lotería, villancicos, calles iluminadas, reuniones familiares, aglomeraciones en los centros comerciales, compras de Reyes, atascos, comilonas, colas y kilos de más. Para escapar de todo ello, algunos eligen destinos exóticos a países en los que no existe el espíritu navideño (Marruecos, Emiratos Árabes), otros huyen de los reencuentros familiares en busca de sol, playa y hoteles “Only adults”. También es en estos días previos, cuando proliferan los consejos para “sobrevivir a la Navidad”, al estrés del consumismo, a los excesos y a las resacas, sobre todo emocionales y a la necesidad de pasarlo bien y aparentar felicidad casi por obligación, porque es lo que toca en estas fechas.

Ante esto, no puedo evitar preguntarme: en realidad, ¿qué celebramos en Navidad? Mejor dicho: ¿qué es lo que yo, Menchu, voy a celebrar esta Navidad?, ¿qué sentido tiene para mí poner el Nacimiento, las luces, o la carta a los Reyes Magos?, ¿es por los niños, por seguir la tradición familiar y honrar a los que ya no están? Intuyo que no, deseo que no, espero que no…

Tercer domingo de Adviento: Gaudete “estad alegres” es tiempo de espera y esperanza, porque ya viene Aquel que llena de significado auténtico mi Navidad. Intuyo que sin Él, todo lo demás desemboca, antes o después, en un absurdo sinsentido.

A veces, cuando me pesa la nostalgia por la falta de mis seres queridos, yo también soy un poco Grinch, pero eso no apaga mi anhelo profundo de celebrar esta Nochebuena y todas las que vengan, con el Niño Dios en brazos.

Este artículo pertenece a la serie Faro Newman, un breve texto diario de un profesor o alumno universitario que nos ayuda a mirar a fondo la realidad, preguntarnos sobre ella y descubrir juntos su significado.

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