¿Vivir del pasado?

Chema Alejos

Chema Alejos

Profesor de Humanidades de la UFV

Hace unos días me paré a escuchar la letra de Territory de The Blaze, un grupo francés de música electrónica que ha ganado muchos premios por la genialidad de la mezcla entre el sonido y los visuales que acompañan su música. La canción narra la vuelta al hogar de alguien que ha pasado mucho tiempo fuera y, por fin, regresa a la casa familiar. “There is no place like my home since I was born”. Allí sale a su encuentro su madre y su familia. “This ever gets me high like a cool blunt smoke”. De todas sus peripecias y vivencias, no hay nada como volver a ser abrazado y acogido por los tuyos. Me identificaba inmediatamente con ello. Y al instante afloraba la posibilidad real de que ese lugar, esas personas, desaparecieran. La maldita contingencia de la realidad. Nada permanece…

Quizás debería escribir a los de The Blaze y decirles que, dentro de unos años, este tema deberían cambiarlo y que deje de ser un tema festivo, porque el recuerdo de esta experiencia les producirá melancolía. Nunca más va a volver a sucederles. Sus padres fallecerán. La casa quizá se destruya o la habiten otras personas…

¿Por qué anhelamos el hogar? ¿Por qué uno tiene esos recuerdos (si los tiene) de la infancia como la época de la felicidad? ¿Es por un cúmulo de circunstancias? ¿Es porque de niños somos más simples o nos conformamos con poco? ¿O quizá es porque de niños sólo nos conformamos con lo auténtico y disfrutamos de un modo más sencillo?

“I remember when I was young. The flavour is so strong. I’ve missed it so long…”. Así termina Territory, como si el presente o lo que está por venir no pudiera igualar o mejorar aquel hogar. Si así fuera, solo nos queda vivir del recuerdo y tirar pa’lante… Sin embargo, aunque ese hogar deje de existir, se mueve en mí un deseo de hogar, de experimentar ese abrazo de nuevo. No me basta el recuerdo. Aquí sí que aflora la nostalgia, la nostalgia de algo que está por llegar, que tiene que llegar. Aunque no sé en qué forma. O quizás sí…

Este artículo pertenece a la serie Faro Newman, un breve texto diario de un profesor o alumno universitario que nos ayuda a mirar a fondo la realidad, preguntarnos sobre ella y descubrir juntos su significado.

Comparte esta entrada:

También te puede interesar...

¿Bailamos?

Soy pésimo bailarín, excepto cuando doy clase. Sé que el aula no es, propiamente, una pista de baile, pero sí

Leer más