Sophie Grimaldi

Sophie Grimaldi

Profesora de Humanidades de la UFV

No digo que a otros no les funcione, pero personalmente nunca me han motivado los paraqués. Es más, cuando uso esta expresión es, en general, cuando me sube la desesperación por un motivo o por otro y empiezo con todos los paraqués del mundo: “¿Para qué me levanto? ¿Para qué me canso? ¿Para qué lo intento?”  Y así una larga letanía. Además, cuando estoy en esta fase pa’ qué, la respuesta que me doy a mi misma es un rotundo pa’ na.

Y lo mismo me pasa con el sentido de las cosas. En tiempo normal, me hago preguntas que “apasionan” a la mayoría como: ¿qué sentido antropológico tendrán los tatuajes? o ¿la realidad virtual puede ir en contra de la dignidad humana? Y me entretengo bastante con ello como otros se vuelcan con investigaciones sobre las patas de la mosca tsé-tsé. Ahora, si estoy sufriendo, me da completamente igual el porqué del cómo. Me dejan de interesar por completo todas las preguntas filosóficas.

Pero, sí hay una pregunta que me saca de donde sea que haya caído: ¿Para quién?

Y lo cambia todo: ¿Para quién me esfuerzo, para quién me canso, para quién lo intento?… Y allí, cuando me lo pregunto, veo los rostros de mis amores y vuelvo a levantarme.

Este artículo pertenece a la serie Faro Newman, un breve texto diario de un profesor o alumno universitario que nos ayuda a mirar a fondo la realidad, preguntarnos sobre ella y descubrir juntos su significado.

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