Últimamente veo tanto en la calle como en las noticias constantes manifestaciones, protestas, pancartas… De hecho, parecen casi una más de las actividades turísticas que ver en la Gran Vía. Si uno se fija, es sorprendente la cantidad de situaciones, conflictos, temas, propuestas o personajes que suscitan tanto el interés del otro, que sale a manifestarlo por la calle.
Aunque pueda estar o no de acuerdo con todas las situaciones que se exponen en el espacio público, suelo mirarlas con ternura y curiosidad porque de pequeña me encantaba ir de manifestación. Recuerdo buen rollo, música, estar subida a los hombros de alguien, veía a amigos, familia y luego me comía un bocata. A mí con eso me haces feliz.
Hace poco vi que de manera simultánea había: una manifestación por el cuidado de los animales, otra por la defensa de algunas regiones del mundo, otra de oportunidades laborales y otra en contra de algún político. Entre todas formaban una masa un poco confusa pero llena de situaciones personales y comunitarias que querían ser expresadas.
Creo que, si lo pensamos, por mucho barullo que supongan las manifestaciones no generan en nosotros el mismo impacto que una huelga. Que, al contrario de una manifestación, a mi juicio reflejan una actitud “laissez faire” (pasivo evitativa), reflejo del agotamiento social que el filósofo surcoreano Byung Chul Han (entre otros) describe en su aclamado libro, La sociedad del cansancio.
Caí en la diferencia entre manifestarse y hacer huelga, un lunes hace no mucho. Fue porque ese día me despertaron un grupo de personas que habían cogido el megáfono y estaban manifestándose en la puerta cerrada de un edificio. Al principio me asomé por la ventana y pensé, no entiendo nada. Es más, pensé espero que el susto que me han dado haya merecido la pena. Un café más tarde dije, ¿y yo?, ¿sería capaz?
En mi casa me enseñaron que había que manifestarse por lo que era importante. Hoy, cuando salgo a la calle y veo las pancartas, me viene a veces esta pregunta: ¿porque me iría hoy de manifestación? ¿por qué cosas importantes saldría a la calle a contárselo a todos? Muchas de estos aspectos se mantienen, el buen rollo, la familia, los hombros de otro, los amigos e incluso algunos bocatas. Ha habido otras novedades que he ido incorporando.
No sé si sabría cerrar la lista entera de aquello que (en base a mi criterio), merece la pena ser manifestado. Tampoco creo que eso sea precisamente el punto. Lo que, si espero, es no dejar de buscar qué es importante para mí, e intentar contarlo desde el lunes por la mañana.

