Eviscerados

Paula Martínez del Mazo

Responsable de Comunicación del Instituto John Henry Newman

Ayer tuvimos el Tardeo Newman con el escritor Pedro Simón en la universidad para hablar de los sufrires a partir de su último libro, Lo inesperado. Después de un diálogo interesantísimo entre Pedro y Rocío (que recomendaré a todo el mundo volver a ver una y mil veces) una persona del público le preguntó cómo hacía para no juzgar a las personas que entrevistaba, personas que habían hecho mucho mal a otros o que lo habían recibido.

Su primera afirmación puso mi corazón en pie: “yo no soy juez”. La segunda lo llenó de silencio: ponemos a las personas con una etiqueta y una chincheta en un corcho y nos quedamos tan a gusto.

Ayer no vivimos un evento, vivimos un acontecimiento que despertó nuestra razón y nuestro corazón para mirar al que tenemos delante, al concreto, al Tú irreductible a nuestros esquemas. Saltaron por los aires las ideologías y volvimos a tocar la realidad, esa misteriosa y bellísima realidad que siempre es nueva, inesperada. Pedro nos regaló volver a hacer universidad, volver a reconocer una forma nueva de mirar. Él dice que las personas se dejan eviscerar cuando las entrevista, lo que seguramente no sabe es que lo mismo nos sucedió a nosotros anoche, en silencio, entre sándwiches de Rodilla.

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