
¿Quién guardará todo lo vivido?
¿Dónde queda todo lo que hemos trabajado, hablado, leído, pensado, escrito, planificado, soñado, deseado, llorado y reído? Mi memoria no puede re-cordar todo por lo que cada día me afané ¿se ha perdido? ¿Cómo es posible que aquello por lo que debí pelear, enfadarme y amar ahora no sepa ni que fue? ¿Queda por lo menos en mí la huella de lo vivido? ¿Qué frutos
