Puede que me la esté jugando al enfocar este Faro de una forma diversa a la habitual, pero me nace hacerlo así. El sufrimiento no se elige (simplificando) sino que te llega, a veces según sales del claustro materno, e incluso antes, o por cualquier otra causa digamos externa, una enfermedad, las secuelas de un accidente… son tantas las posibles razones que nos hacen sufrir… Incluso hay algunas que no se descubren fácilmente, pues las camufla una forma hasta divertida de sufrir.
Me sorprendieron las declaraciones del actor Hugh Grant (inolvidable en Notting Hill) al comentar sobre su papel en una de sus comedias románticas (habría que ir pensando en cambiar esa denominación a la luz de lo que ahora comento…) Love Actually , y en la que en su papel de Primer ministro británico sufre por amor, y afirma que todas las historias que muestra la película están marcadas por el sufrimiento (el duelo por perder una esposa, la infidelidad, renunciar a uno mismo por cuidar un hermano enfermo…) y afirma categóricamente que el humor británico es el que mejor trata el sufrimiento, el dolor, aplicando la receta del humor para seguir adelante, incluso con una sonrisa.
Al hablar del sufrimiento, siempre se compara … ¿Duele más lo que me pasa a mí o a mi vecina? Y lo que es más importante ¿Qué he hecho yo para merecer este sufrimiento? Estas preguntas nos llevan a pensar en el discernimiento de la actitud personal ante lo que nos pasa, en la mirada que debemos tener de la realidad propia o ajena.
Muchas veces sufrimos por el que tenemos cerca y le van mal las cosas, nos duele interiormente, y aquí es donde surge el elemento clave de este Faro, que no es otro que el amor. Se sufre en la vida, quién no, pero cuando el amor aparece las cosas pueden cambiar. Tender una mano al que lo necesita, curar una herida, besar a quien las lágrimas le impiden dar luz a su mirada, son gestos que brotan del corazón y llegan al alma de quien precisa esa agua que aplaca la sed del sufrimiento.
Quien recibe ese abrazo no deja de sufrir, claro que no, pero no estar solo frente al dolor alimenta la voluntad de luchar por cada instante de la vida, de dar gracias por saberse querido en su condición.
Me impresiona, y mucho, la vida de otro actor de vida presuntamente truncada, Michael J. Fox. Sus amigos y compañeros no le han abandonado, y él tampoco ha escondido su enfermedad (Parkinson) sino más bien al contrario, ha querido dar sentido a su vida mostrando su debilidad superada por la fuerza de su dignidad. No es fácil envidiarle, pero sí desear recibir el cariño que provoca una sonrisa. Sí, sufre con sentido, sonríe a lo que la vida sí te ha dado, y ama… serás amado. La historia que muestra el tercer enlace de este Faro, enseña a vivir en esperanza con sufrimiento, con una luz que solo el amor puede iluminar.
Y sí, los golpes inesperados, brutales, como el choque de trenes de Urda (Toledo) hace un par de días duelen, rompen, pero llaman a estar cerca de los afectados, compartir el dolor, la pena, la despedida.
“Si no puedes curar, alivia; si no puedes aliviar, consuela; si no puedes consolar, acompaña”.
Estas palabras quebraron nuestro corazón hace unos meses, pero nos ayudan a mirar con serenidad lo que, otra vez, no entendemos.

