1. El Sudario de Oviedo

1. El Sudario de Oviedo

El Sudario de Oviedo es un paño blanco de lino, con forma rectangular, que posee unas dimensiones de 84 x 53 centímetros. Podría responder al pañuelo que se ponía en la cabeza de los cadáveres antes de la sepultura y que estudios recientes han concluido que tiene concordancia con la Sábana Santa a la altura del rostro. Se conserva en la Catedral de Oviedo.

Cámara de Oviedo
Expositorio de la réplica del Sudario en el sótano de la capilla de la Universidad Francisco de Vitoria.

1.1. Trayectoria histórica

 LA SÁBANA SANTA – EXPOSICIÓN PERMANENTE UFV

EL SUDARIO DE OVIEDO

1.2 Estudios sobre el Sudario

Iniciaron unas jornadas de observación del Sudario empezando por lo más básico: tomar medidas de la tela. Se observó un tejido rudimentario, propio del primer milenio de nuestra era. Hilado a mano con torsión en Z, muy común de la época del Imperio Romano.

También se realizaron fotografías con luz visible, infrarrojos, ultravioleta y con luz transversal que proporcionaron una gran información. El análisis de las arrugas dio muchos datos sobre su uso.

Un hallazgo sorprendente fue que el Sudario estuvo cosido al pelo con hilvanes: hay unos agujeros dobles que aparecen en ciertas zonas, perforaciones que se encuentran situadas en las zonas donde se piensa que cubrió la cabellera o la barba del sujeto que portó el Sudario. En algunos de los agujeros todavía quedan restos de hilvanes, lo que confirma la tesis. Estos hilvanes están hechos con hilos con torsión en S.

También se vieron consecuencias de algunos descuidos: según el análisis espectrográfico, en algún momento se colocó sobre el Sudario un recipiente con purpurina de plata que dejó unas manchas muy visibles. También existen restos de carmín de labios, indicativo de su veneración.

La sonda de vacío permitió tomar varios filtros con muestras. En el polvo y suciedad hallados en el Sudario se encuentran rastros de hechos históricos de distintas épocas, por ejemplo, la Revolución de Asturias de 1934 que supuso la voladura de la Cámara Santa de la Catedral. Todas las reliquias sufrieron los efectos de la voladura: microesferas de hierro, arcilla, caliza o cenizas volantes.

El microscopio electrónico de barrido para descubrir la existencia de polen detectó aglomeraciones de partículas de resina de áloe y bálsamo de estoraque pegadas a las manchas de sangre cuando aún estaba fresca.

El Dr. Villalaín, con su equipo de la cátedra de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, primero, y luego de la Universidad de Valencia, dirigió el estudio Hematológico-Forense desde 1990 hasta 2012.

El Prof. Sánchez Hermosilla, Médico Forense y Profesor de Antropología y Genética Forense de la UCAM, ha continuado y ampliado los estudios del Dr. Villalaín Blanco. Giulio Ricci, estudioso del Sudario, se equivocó doblando el Sudario en sentido contrario: las dos partes del reverso no estuvieron juntas, sino separadas.

Todos estos expertos formaban parte del EDICES (Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología).

El primer hallazgo del EDICES fue conocer el orden de formación de las manchas principales. Y el estudio pormenorizado de los coágulos de sangre permite conocer el orden de formación de las manchas.

Se encontraron glóbulos rojos en coágulos de sangre, del grupo AB. Tanto el Dr. Carlo Goldoni, hematólogo de Roma, como el Dr. Pier-Luigi Baima Bollone, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Turín, confirmaron la presencia de sangre. El equipo de Villalaín hizo más de 3.200 manchas de control. Concluyeron que las manchas principales son de sangre diluida con líquido de edema pulmonar en proporción 1/6.

Se tomaron muestras en 1994 por los facultativos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INT), adscrito al Ministerio de Justicia de España. Según el INT se ha determinado una secuencia poco frecuente de ADN mitocondrial.

«El análisis de ADN mitocondrial a partir de la muestra Z2TC permitió detectar un número muy bajo de copias de ADN mitocondrial humano con un alto estado de degradación, habiéndose reconstruido mediante la utilización de fragmentos solapantes de bajo tamaño (100-140 pb) la secuencia completa de la región HV1 (16024-16365). Sin embargo, debido a las características de la muestra (antigüedad, bajo contenido de ADN, alta tasa de degradación, posible modificación de ácidos nucleicos, alta posibilidad de contaminación…) es necesario realizar análisis adicionales para valorar la significación del hallazgo y en especial evaluar la reproducibilidad del haplotipo encontrado en otras muestras recogidas del Sudario de Oviedo».

Ponencia del Dr. Antonio Alonso, II Congreso Científico Internacional sobre el Sudario de Oviedo en 2007.

Manchas principales

La mancha principal 1 es la que estuvo sobre el foco y es compatible con la medida de un rostro humano. Las manchas debieron haberse producido sobre una zona tridimensional (supuestamente un rostro) así que no pueden encajar en dos dimensiones sino en tres.

Se hicieron muchas pruebas con voluntarios hasta que empezaron a encontrarse coincidencias sólidas. Las arrugas de la tela indicaban que existió una prominencia en la zona de la nariz. La identificación de supuestos elementos anatómicos del rostro fue confirmándose según fueron encajando todas las piezas. El paño estaba ajustado a la cara, por eso, al estirarlo, crece dos centímetros, los del saliente de la nariz.

Mancha de fondo

Las manchas principales son progresivamente más extensas según su orden de formación y confirman que la cabeza estaba inclinada hacia adelante. La sangre solo puede salir de un orificio o de una herida. La sangre de la mancha de fondo, en la zona de la cabeza, tendría que salir de los orificios nasales o la boca, y en dos direcciones. Esta hipótesis se demostró en el laboratorio experimentalmente y se concluyó que las manchas se han tenido que producir en dos posiciones sucesivas.

Manchas centrales

Las manchas centrales están formadas por salidas sucesivas de líquido a la misma dilución. Las fronteras dentro de una misma superficie húmeda permiten establecer lapsos de tiempo entre las salidas sucesivas.

También se han identificado marcas de dedos que parecen intentar frenar la salida del líquido.

Manchas no simétricas

  • Puntiformes. En esta hipótesis, estas manchas corresponden a la zona del Lienzo que se colocó sobre la zona occipital. Los coágulos se han concentrado, dejando un halo de suero. Es sangre que ha salido estando vivo el sujeto (pues ha coagulado), se ha quedado en el pelo y ha manchado la tela entre 45 y 60 minutos después de salir.
  • Alas de mariposa. Corresponden a la zona del lienzo que se colocó sobre la parte superior del cuello, donde el pelo se recogió. Al pellizcar y coser el pelo con el Sudario se forma una especie de mechón, y al estirar la tela hacia el hombro izquierdo para envolver la cabeza el mechón se desplaza hacia la izquierda.
  • Mancha de la esquina de Ricci. Indica que el cuerpo estaba también manchado de sangre.
  • Las otras manchas. Hay otras manchas sin nombre de las que se sabe su mecanismo de formación.

En el II Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo de 2007 se presentó el resultado de una datación por Carbono 14 del Sudario, encargada por el EDICES.

Según este análisis, sería del siglo VIII, pero el espectro muestra un enriquecimiento anormal de carbono que no permite una datación definitiva.

La posición de los cabellos del hombre de la Síndone ha sido explicada experimentalmente por el uso del Sudario. Tuvo que estar en tres posiciones sucesivas:

  1. Se habría colocado estando el cuerpo todavía colgado de la cruz, pero una vez producida la muerte. Se cose al pelo de la nuca y se rodea la cabeza hasta la mejilla derecha. Allí se cose al lateral y se repliega, quedando doble sobre la cara. Esta hipótesis tiene sentido tanto en la vista anterior como en la vista de frente del hombre del Sudario.
    ¿Por qué no cubrieron la parte derecha de la cara? Por el modo de formarse la parte inferior de la mancha de fondo sabemos que la cabeza estaba en vertical, pero inclinada hacia adelante 70º y 20º a la derecha. Podría estar apoyada sobre el brazo derecho. Esta posición es explicable en un crucificado, pero insólita en otro tipo de muerte.
  2. Una vez separados los brazos de la cruz se envuelve completamente la cabeza con el Sudario y en esta posición se traslada el cuerpo. Se termina de rodear la cabeza y forma una especie de capucha que se refuerza con un nudo en la parte de atrás de la cabellera. La parte que estaba más externa cubre ahora la zona de la mejilla derecha y el lóbulo de la oreja derecha deja su marca. Con el Sudario envolviendo completamente la cabeza la mano deja un contorno característico.
  3. Al llegar a la sepultura se rompen los hilvanes que cosían el Sudario a la cabeza y tirando del nudo se pone aparte. Tras espolvorearlo con mirra, áloe y otros ungüentos, el Sudario se retiró y se dejó “enrollado sobre sí mismo, en un sitio, aparte” (Jn 20, 1-9). Los ungüentos están pegados a la sangre del interior de la capucha.

“Siguiendo detrás llegó Simón e inmediatamente entró. Vio los lienzos vacíos juntos, caídos, y la tela que envolvía la cabeza con un nudo en la parte de atrás de la cabellera. En la lengua autóctona de Siria se llama sudario. No estaba con los lienzos funerarios, sino que estaba ampliamente enrollado sobre sí mismo, torcido, en un lugar aparte”.

Nonnos de Panópolis, escritor del Alto Egipto, del 400-479 d.C. (Paráfrasis del Evangelio de Juan).

1.2.1. Un objeto digno de estudio

Giulio Ricci fue el pionero en el estudio del Sudario y su primer divulgador con el libro “L’Uomo della Síndone è Gesù” (1985). Llegó a la Cámara Santa de Oviedo pensando encontrar un lienzo que fuera complementario de la Síndone, y que él creía que sería una especie de mentonera para el cadáver. Se quedó sorprendido al encontrar tal cantidad de sangre en el Sudario.

Giulio Ricci también propició la participación de Max Frei y del Dr. Baima Bollone, estudiosos de la Síndone, y propuso un estudio médico-legal que no se realizó. Max Frei, palinólogo, director de la policía científica de Neuchâtel (Suiza) había realizado un estudio sobre la Síndone analizando granos de polen que encontró sobre los hilos de la Sábana. Presentó al arzobispo un informe sobre pólenes identificados sobre el Sudario. Según él, no existen coincidencias salvo en lo que se refiere a aquellos que pudieran proceder de Palestina.

La principal aportación de Ricci fue dar un giro a la visión del Sudario. Siempre se había guardado, mostrado y bendecido con el Sudario en vertical, básicamente porque -como si fuera un cuadro abstracto- no se consideraba que hubiera una forma correcta de mostrarlo. Y, por otra parte, era mucho más fácil tomar el marco en vertical para dar la bendición. Ricci puso las bases para cambiar esto. Viendo la simetría de las manchas principales con relación a un pliegue, dedujo que se produjeron con el Lienzo doblado sobre el foco maculante .

  • Ricci, G. Comparación Morfológica entre las huellas microscópicas del Sudario y las Anatómicas de la Faz Sindónica. En Actas del I Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo: 363-368. Oviedo, 1994.

El Centro Español de Sindonología (CES) obtuvo autorización para realizar un estudio completo y multidisciplinar del Santo Sudario para lo que creó el Equipo de Investigación EDICES. Los expertos en el Sudario de Oviedo, Guillermo Heras, Felipe Montero, Alfonso Sánchez Hermosilla y Juan Manuel Miñarro, se reunieron en la Universidad Francisco de Vitoria, para exponer sus respectivas consideraciones sobre la “tumba vacía” de Jesús de Nazaret y hacer públicos los resultados de su investigación conjunta:

  1. El Sudario y la Sábana cubrieron el mismo cadáver
  2. En criminología bastan 12 puntos de coincidencia para identificar al culpable de un delito y solo 8 para convencer a un juez. En esta investigación hay más de 12, y más de 50 concordancias entre Síndone y Sudario. 

1.2.2. Compatibilidad con la Síndone de Turín

Al comparar el rostro que se percibe en la Sábana Santa, o sea, el rostro tridimensional reconstruido a partir de la Síndone, y el rostro con las heridas del Sudario de Oviedo se incide que ambos lienzos envolvieron una misma cabeza, pues todas las heridas, en todo el desarrollo de la misma, coinciden exactamente. Estos son los datos extraídos: 

  • Existen coincidencias en todo el desarrollo de la cabeza.
  • Coincidencias en la zona de la nuca.
  • Posibles huellas de la flagelación en el Sudario de Oviedo.
  • Correlación a distancia semejante con las huellas de la Síndone.
  • No se sabe de nadie más en la historia que haya sido coronado de espinas. 
  • Concordancia de las manchas: sangre vital corona, contorno del épsilon, centro del coágulo, golpe en el dorso de la nariz, pómulo derecho inflamado, mancha de forma trapezoidal, punta de la nariz torcida a la izquierda, mentón inflamado y manchado.

El I Congreso Científico sobre la Síndone de Turín y el Sudario de Oviedo, celebrado el 4 de noviembre de 2023 en Abarán, Murcia, abordó los niveles de correlación matemática de ambos lienzos, entre otros puntos de compatibilidad:

  1. Analizaron la figura de Jesús de Nazaret desde el punto de visto histórico.
  2. Relataron el desarrollo histórico de la Sabana Santa de Turín y el Sudario de Oviedo.
  3. Describieron desde el punto de vista forense las heridas que se reflejan en ambos lienzos y que se relacionan con la tortura de Jesús de Nazaret, según lo que relatan los Evangelios.
  4. Determinaron la correlación cualitativa de ambas telas en función de las marcas que están duplicadas en ambos objetos y que pueden ser candidatas a tener mismo origen.
  5. Establecieron los niveles de correlación matemática, lineal y angular, sobre las nubes de puntos similares en los dos lienzos.

1.3. Coincidencias con los Evangelios

Estas son las coincidencias que han ido encontrando los expertos al comparar los datos que nos da el análisis del Sudario de Oviedo y lo que relatan los Evangelios.

  • El Sudario tiene un tejido y unas dimensiones coherentes con las que se describen en el Evangelio.
  • El hombre del Sudario era un adulto con pelo largo, barba y bigote.
  • La morfología de la sangre humana encontrada en el Sudario es totalmente compatible con el grupo sanguíneo predominante en la raza hebrea. Se encontraron glóbulos rojos en coágulos de sangre del grupo AB. 
  • Se sabe que el hombre del Sudario murió en vertical, con los brazos en alto. Coincide con la forma de crucifixión narrada en el Evangelio. 
  • Fue torturado, el rostro está deformado y ensangrentado.
  • La sangre vital de la cabeza se relaciona con una coronación de espinas, lo cual sería un caso único.
  • El hombre del Sudario sufrió un edema de pulmón agudo, consecuencia de sus tormentos y cuyo origen fue la flagelación y las demás contusiones.
  • Para que el líquido saliera con facilidad sería necesaria una entrada de aire como la que originaría la lanzada.
  • Fue descendido al suelo y transportado hasta un lugar de sepultura, como se lee en el Evangelio.
  • El Sudario se espolvoreó de mirra y áloe al retirarlo de la cara.
  • El Sudario se encontró enrollado sobre sí mismo y fue conservado: «Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte» (Jn 20, 6).

Terminología utilizada en los Evangelios

Los tres Evangelios sinópticos dicen que Jesús fue envuelto en una «síndone» (lienzo de lino) comprada por José de Arimatea. Mateo especifica que el lienzo de lino era puro (o sea, sin mezcla de otras fibras). A diferencia de Lázaro (que fue enterrado con pañuelo y vendas) el cuerpo de Jesús en la tumba estaba totalmente cubierto por un lienzo grande (que enfáticamente llama “lienzos”).

Juan en su Evangelio cita dos veces la palabra soudarion traducida como “sudario” (pañuelo) que no hay que confundir con la mortaja. Aunque hoy se consideren sinónimos, en el tiempo de Jesús “sudario” no era lo mismo que “mortaja”. Dice que cuando llegaron la mañana del domingo de resurrección al sepulcro estaban los lienzos planos, caídos, deshinchados, tendidos (no existe traducción exacta para el verbo griego «keimena») y, al menos, otro lienzo: el Sudario.

Eran dos piezas diferentes, pero compatibles. La Síndone de Turín es un ejemplo de lo que era un lienzo funerario en tiempo de Jesús. El Sudario de Oviedo es un ejemplo de lo que era un Sudario en tiempo de Jesús. En Oriente es frecuente que se lleve una tela para recoger el sudor de la cabeza y el cuello. Este lienzo se puede llamar “sudario” (pañuelo) que viene de “sudara”. Un pañuelo grande puede tener diversas utilidades y no necesariamente ser una prenda funeraria, aunque podía usarse para cubrir la cabeza del ajusticiado tras la muerte de este, según la costumbre hebrea. Para los judíos, que consideran que el hombre es imagen de Dios, era casi una blasfemia dejar sin cubrir el rostro deforme de un difunto.

Nos han llegado algunas referencias indirectas que indican que los apóstoles habrían recogido los lienzos del sepulcroen la vida de Santa Ninó de Georgia (300 d.C.) su maestro Niaforis le indica que sí los recogieron y que lo hizo Pedro; el obispo Isodad de Merv, prominente teólogo de la Iglesia del Este, también dice que fue Simón Pedro quien guardó los lienzos, y esta otra de san Braulio de Zaragoza:

Juan y Pedro recogieron los lienzos y se los llevaron cuidadosamente plegados.
Braulio de Zaragoza (s. VII), carta 42 a su discípulo Tajón

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