Icono del sitio INSTITUTO JOHN HENRY NEWMAN

Ardiente secreto 

Es una noche intensa de hospital. Tú duermes, mientras yo velo. Te quiero mirada tras mirada, silencio tras silencio. Hoy rezo de otra forma: no pido, agradezco. Gracias por entregar la vida, gracias por regalarla a espuertas. 

Te escucho respirar. Y prende la memoria. Memoria que visita por dentro estampas de familia. Y tú, en el centro: fabricando la luz, fabricando el cariño que teje nuestras vidas. 

Nos une una pobreza honda. Pobreza de no poder decirnos; de no saber qué sientes en los pliegues del alma. No puedes darme nada, porque lo has dado todo. 

Es una noche intensa de hospital. Y regreso al poema que te escribí hace años*, pensando precisamente en este día: 

 

Esperaré a la noche 

para contarte cosas que ya sabes. 

Te cubriré la frente con mi mano 

con cuánta lentitud, con qué misterio. 

Hablaremos de fechas 

extrañas para el mundo. 

Y te sorprenderás. 

¿Cómo entender la luz de dos hogueras, 

la intimidad del fuego? 

 

(*) Un secreto temblor. Pre-Textos, 2011. Premio de Poesía Arcipreste de Hita 

Salir de la versión móvil