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Tenemos visitas… o no

¿Qué te viene a la mente con la frase “tenemos visitas”? Algunos lo vincularán con un zafarrancho apresurado: “a recoger este desorden… que tenemos visitas”. Otros pensarán en “sacar el jamón bueno… que tenemos visitas”. Y “ven, que te enseño cómo es mi casa” es otra frase común cuando recibes a una visita querida. Incluso los niños pueden saltarse dos o tres normas porque “tenemos visitas” (y, cuando ocurre así —y no al revés—, esa visita es plus ultra). 

Pues bien: como todos sabemos ya a estas alturas, “tenemos visitas”. ¿Qué tipo de visita es la del papa León XIV? ¿De las que te hacen barrer ese rincón olvidado, sacar el mejor vino o pasar la noche cantando en el Paseo de la Castellana? Todas las respuestas son correctas. 

Y, para mostrarle cómo es nuestra “casa”, España, seguro que querrá conocer nuestros puentes. Ser pontífice va un poco de eso: de hacer puentes… y mira que en España tenemos puentes estupendos: el de Ronda, el romano de Córdoba o el de Alcántara (chiste fácil con los festivos de mayo: otros puentes estupendos). Y, sin quitar mérito a esos, quizá quiera conocer nuestros otros puentes: los que hemos tendido entre culturas, entre generaciones, entre posturas políticas. Quizá —solo quizá— tenga algo que decir al respecto. 

Seas o no creyente, sábete destinatario de esta visita. Y, si los días de exámenes te lo permiten, lee o relee “Diseñando mapas de esperanza”, una carta sobre la educación donde aparecen ideas que, como poco, resultan interesantes: que la universidad es un lugar donde las preguntas no se silencian y las dudas se acompañan; que la labor docente e investigadora forma parte de una constelación que muestra caminos de esperanza; que todo ser humano es capaz de verdad. Y que ese camino se vuelve más soportable cuando se avanza con la ayuda de los demás, porque la verdad se busca en comunidad; porque cada trayectoria universitaria se construye paso a paso, libro a libro, año tras año, sacrificio tras sacrificio. ¿Te suena familiar todo esto? 

Quizá —solo quizá— que el papa León XIV venga a España tenga, además de carácter de visita, la forma de quien tiende un puente y lo cruza para vernos, para encontrarse con nosotros y llegar a esta, que también es su casa. 

León, bienvenido a casa. 

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