INSTITUTO JOHN HENRY NEWMAN

¿Se puede conformar uno con menos del Cielo?

Este verano escuché a un buen amigo decirnos que para el que ha conocido el Cielo, el 99% ya es el infierno. Si esta frase la traducimos al dialecto de barra de bar o saludo en el rellano de la escalera sería algo así como que no se puede ir por la vida tirando. Para el que ha vivido alguna vez, en un retazo, la felicidad, todo lo que no sea eso es poco, es nada. Y seguirá, si sabe vivir, buscando aquello que experimentó. Que no es perseguir ni el mismo momento, ni la misma forma que tuvo, sino aquello que misteriosamente, inalcanzablemente, estaba presente, y no pudo atraparlo, cuando fue feliz.

Pues bien, esta reflexión estival ha entrado en el otoño romano. Un grupo de profesores ha viajado con el Instituto Razón Abierta hasta Roma para entregar los premios de su sexta edición. Eso permite que entre premio y premio se haga comunidad y se hable mucho, se busquen gelatti juntos y un martes se pasee por Campo di Fiori como si eso fuera normal. A la vuelta nos decíamos agradecidos y alegres “con qué poco nos conformamos” y yo pensaba “¿poco? Es muchísimo”. Pero, no por caminar Roma de noche, que esto es la sobreabundancia, sino por tener a personas codo a codo con los que hablar de ciencia, bellezas, de libros, de lo que nos preocupa, lo que no vemos, lo que nos hace saltar de alegría. Y hacerlo sin prólogos, acostumbrados a este dinamismo ágil de existencialidad. Este viaje, y tantas cosas que cada uno podría nombrar de su trabajo en la universidad y en sus relaciones, es la constatación de que nuestra labor, interés, estudio, nuestra vida y su búsqueda, nuestros afectos, tienen el mismo ideal, persiguen los mismo. No hay que dar por hecho una existencia así. De alguna manera el cielo en esta tierra es hacer de la vida una sola cosa, o intentarlo, a través de la búsqueda de la felicidad con otros. Luego nuestra fractura hará de las suyas, pero deseamos ser uno solo respondiendo constantemente a ese bien, belleza y verdad que hemos visto. Esta casa, la que construimos cada uno de nosotros con nuestros colegas y amigos, debe hacer posible esta vida.

No nos conformamos con poco. De hecho, yo solo me conformo con esto.

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