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¿Qué te sobra?

Los principios y los finales se tocan: Alfa y Omega. Tal vez por eso en enero recomenzamos, nos hacemos los mismos viejos propósitos de siempre y a la vez ponemos un entusiasmo que sabemos frágil en quemar lo que nos sobra, empezando por la grasa (no solo abdominal). Ahí es cuando vamos de un exceso a otro y a menudo confundimos el clásico cuidado de sí con una suerte de vigorexia existencial, que se paga en las cómodas cuotas del gimnasio. Así que para no caer de nuevo en la tentación, yo al año nuevo (a los Reyes Magos, por supuesto) le he pedido TELOS y TEOS. Telos porque es triste vida la que se vive sin finalidad ni propósito (y a la postre sin sentido) y Teos porque es insensato pretender vivir como si Dios no existiera. A nuestros “telos” les sobran, a menudo, pensamientos de deseo, eslóganes de Mr. Wordenful en los que “poder es querer” y les faltan promesas. A nuestro “Teos”, al mío por lo menos, le sobran ídolos y le falta una verdadera teología de la genuflexión, para arrodillarme solo ante Uno. ¿Para qué pedir más, si lo demás se nos va a dar por añadidura?

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