1. El Sudario de Oviedo

1. El Sudario de Oviedo

El Sudario de Oviedo es un lienzo de lino con manchas de sangre que se venera en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo desde hace siglos. Su forma es rectangular y posee unas dimensiones de 84 x 53 centímetros. Se usó para cubrir cabeza, cara, cuello y parte superior de los hombros de un cadáver. Estudios recientes han concluido que tiene concordancia con la Sábana Santa a la altura del rostro, cubrieron a la misma persona, aunque no simultáneamente. A diferencia de la Sábana no tiene imagen.

Se conserva en la Catedral de Oviedo

Cámara de Oviedo
Expositorio de la réplica del Sudario en el sótano de la capilla de la Universidad Francisco de Vitoria.

1.1. Trayectoria histórica

 LA SÁBANA SANTA – EXPOSICIÓN PERMANENTE UFV

EL SUDARIO DE OVIEDO

Giulio Ricci fue el pionero en el estudio del Sudario y su primer divulgador con el libro “L’Uomo della Síndone è Gesù” (1985). Llegó a la Cámara Santa de Oviedo pensando encontrar un lienzo que fuera complementario de la Síndone, y que él creía que sería una especie de mentonera para el cadáver. Se quedó sorprendido al encontrar tal cantidad de sangre en el Sudario y tomó una muestra para hacer el estudio hematológico. Plantea que el Sudario no tiene que ver con una mortaja sino que tuvo un uso improvisado entre el lugar de la muerte y el de sepultura. Por la secuencia de las manchas se puede saber que esa distancia era de 42,7 metros y que se tardó 10 minutos en efectuar el traslado.

La principal aportación fue dar un giro a la visión del Sudario. Siempre se había guardado, mostrado y bendecido con el Sudario en vertical, básicamente porque -como si fuera un cuadro abstracto- no se consideraba que hubiera una forma correcta de mostrarlo. Y, por otra parte, era mucho más fácil tomar el marco en vertical para dar la bendición. G. Ricci puso las bases para cambiar esto. Viendo la simetría de las manchas principales con relación a un pliegue, dedujo que se produjeron con el Lienzo doblado sobre el foco maculante. 

Sin embargo, se equivocó doblando el Sudario en sentido contrario: las dos partes del reverso no estuvieron juntas, sino separadas. Es decir, pensó que el reverso de la derecha (que está a la izquierda) estaría pegado al de la izquierda (que está a la derecha), pero se vio que no era así porque las manchas no simétricas no se entendían.

También propició la participación de Max Frei y del Dr. Baima Bollone, estudiosos de la Síndone, y propuso un estudio médico-legal que no se realizó. Max Frei, palinólogo, director de la policía científica de Neuchâtel (Suiza), había realizado un estudio sobre la Síndone analizando granos de polen que encontró sobre los hilos de la Sábana. Presentó al arzobispo un informe sobre pólenes identificados sobre el Sudario. Según él, no existen coincidencias salvo en lo que se refiere a aquellos que pudieran proceder de Palestina.

  • Ricci, G. (1994). Comparación Morfológica entre las huellas microscópicas del Sudario y las Anatómicas de la Faz Sindónica. En Actas del I Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo: 363-368.

El Centro Español de Sindonología (CES) obtuvo autorización para realizar un estudio completo y multidisciplinar del Sudario para lo que creó el Equipo de Investigación EDICES. 

Iniciaron unas jornadas de observación del Sudario empezando por lo más básico: tomar medidas de la tela. Se observó un tejido rudimentario, propio del primer milenio de nuestra era. Hilado a mano con torsión en Z, muy común de la época del Imperio Romano.

También se realizaron fotografías con luz visible, infrarrojos, ultravioleta y con luz transversal que proporcionaron una gran información. El análisis de las arrugas dio muchos datos sobre su uso.

Un hallazgo sorprendente fue que el Sudario estuvo cosido al pelo con hilvanes: hay unos agujeros dobles que aparecen en ciertas zonas, perforaciones que se encuentran situadas en las zonas donde se piensa que cubrió la cabellera o la barba del sujeto que portó el Sudario. En algunos de los agujeros todavía quedan restos de hilvanes, lo que confirma la tesis. Estos hilvanes están hechos con hilos con torsión en S.

También se vieron consecuencias de algunos descuidos: según el análisis espectrográfico, en algún momento se colocó sobre el Sudario un recipiente con purpurina de plata que dejó unas manchas muy visibles. También existen restos de carmín de labios, indicativo de su veneración.

La sonda de vacío permitió tomar varios filtros con muestras. En el polvo y suciedad hallados en el Sudario se encuentran rastros de hechos históricos de distintas épocas, por ejemplo, la Revolución de Asturias de 1934 que supuso la voladura de la Cámara Santa de la Catedral. Todas las reliquias sufrieron los efectos de la voladura: microesferas de hierro, arcilla, caliza o cenizas volantes.

El Dr. Villalaín, con su equipo de la cátedra de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, primero, y luego de la Universidad de Valencia, dirigió el estudio Hematológico-Forense desde 1990 hasta 2012. El Prof. Sánchez Hermosilla, Médico Forense y Profesor de Antropología y Genética Forense de la UCAM, ha continuado y ampliado los estudios del Dr. Villalaín Blanco. 

El equipo de Villalaín hizo más de 3.200 manchas de control. La batería de test disponibles dio positivo. Se encontraron glóbulos rojos en coágulos de sangre. Era sangre humana, del grupo AB. Tanto el Dr. Carlo Goldoni, hematólogo de Roma, como el Dr. Pier-Luigi Baima Bollone, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Turín, confirmaron la presencia de sangre. 

 
El primer hallazgo del EDICES (Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología) fue conocer el orden de formación de las manchas principales tras el estudio pormenorizado de los coágulos de sangre. Algunas de las manchas de sangre son compatibles con haber sido causadas por una corona de espinas, una flagelación con el flagrum taxilatum romano y una lanzada. Hay manchas superpuestas, con capas de información unas sobre otras.
 
Se descubrieron coágulos de fibrina, desapercibidos por su tamaño, pero que han traído muchos descubrimientos. Los coágulos de fibrina se formaron en la cavidad pleural y en la cavidad pericárdica como mecanismo de respuesta a los golpes recibidos durante la flagelación, produciendo un líquido pleural y pericárdico ricos en fibrina, pero sin cantidades significativas de sangre. Estos coágulos se habrían quedado ahí, y nunca habríamos tenido conocimiento de su existencia de no haber recibido el cadáver una herida postmortem, la Lanzada, que puso en comunicación estas cavidades con el exterior. Estos mismos coágulos de fibrina han llevado a Sánchez Hermosilla a afirmar que existe un orificio de salida de la lanzada, y también explicar la peculiar composición de la «mancha en acordeón» y de la «mancha difusa», ambas ricas en coágulos de fibrina y casi exentas de sangre.
 
Se identificaron otros fluidos corporales como líquido pleural y pericárdico que aumenta para proteger de una agresión como ya hemos visto. De hecho, hay más sangre en el Sudario que en la Sábana por el edema pleural provocado por la asfixia. El líquido pleural y pericárdico fluye de forma distinta, no coagula y mancha más. Por tanto, este cadáver murió por asfixia y espectoró mucosidad y sangre. Las manchas principales son de sangre diluida con líquido de edema pulmonar en proporción 1/6. Para evitar que la sangre saliera por boca y nariz las personas que prestaron este servicio usaron las manos, son manchas dactilares. Pero sin huellas digitales. No hay lesiones óseas ni fracturas, la lesión de la nariz es una luxación del cartílago nasal. 
 
También se ha podido saber que el cadáver se espolvoreó con áloe y mirra (estoraque). Marzia Boi, miembro del equipo de investigación, demostró que fue amortajado con laúdano, cistus, lentisco, terebinto, gálbano y helichrysum en vez de gundelia. Se realizaron experimentos con ramas de plantas espinosas, una de ellas, el ziziphus, que crece en Oriente Medio, tiene espinas grandes y otras pequeñas en forma de garfio, lo que permite tejer fácilmente coronas de espinas muy sólidas al trabarse entre sí estas espinas en forma de garfio. La única corona coherente con este cadáver tiene forma de casco asegurada alrededor de la cabeza con algún cordón.

Los fragmentos de ADN son diminutos. Hay ADN mitocondrial y se espera que mejore la tecnología para saber más del ADN nuclear, pero no hay ningún fragmento importante de ningún cromosoma.

Se tomaron muestras en 1994 por los facultativos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INT), adscrito al Ministerio de Justicia de España. Según el INT se ha determinado una secuencia poco frecuente de ADN mitocondrial.

«El análisis de ADN mitocondrial a partir de la muestra Z2TC permitió detectar un número muy bajo de copias de ADN mitocondrial humano con un alto estado de degradación, habiéndose reconstruido mediante la utilización de fragmentos solapantes de bajo tamaño (100-140 pb) la secuencia completa de la región HV1 (16024-16365). Sin embargo, debido a las características de la muestra (antigüedad, bajo contenido de ADN, alta tasa de degradación, posible modificación de ácidos nucleicos, alta posibilidad de contaminación…) es necesario realizar análisis adicionales para valorar la significación del hallazgo y en especial evaluar la reproducibilidad del haplotipo encontrado en otras muestras recogidas del Sudario de Oviedo».

Ponencia del Dr. Antonio Alonso, II Congreso Científico Internacional sobre el Sudario de Oviedo en 2007.

Manchas principales

La mancha principal 1 es la que estuvo sobre el foco y es compatible con la medida de un rostro humano. Las manchas debieron haberse producido sobre una zona tridimensional (supuestamente un rostro) así que no pueden encajar en dos dimensiones sino en tres.

Se hicieron muchas pruebas con voluntarios hasta que empezaron a encontrarse coincidencias sólidas. Las arrugas de la tela indicaban que existió una prominencia en la zona de la nariz. La identificación de supuestos elementos anatómicos del rostro fue confirmándose según fueron encajando todas las piezas. El paño estaba ajustado a la cara, por eso, al estirarlo, crece dos centímetros, los del saliente de la nariz.

Mancha de fondo

Las manchas principales son progresivamente más extensas según su orden de formación y confirman que la cabeza estaba inclinada hacia adelante 15 grados. La sangre solo puede salir de un orificio o de una herida. La sangre de la mancha de fondo, en la zona de la cabeza, tendría que salir de los orificios nasales o la boca, y en dos direcciones. Esta hipótesis se demostró en el laboratorio experimentalmente y se concluyó que las manchas se han tenido que producir en dos posiciones sucesivas.

Manchas centrales

Las manchas centrales están formadas por salidas sucesivas de líquido a la misma dilución. Las fronteras dentro de una misma superficie húmeda permiten establecer lapsos de tiempo entre las salidas sucesivas.

También se han identificado marcas de dedos que parecen intentar frenar la salida del líquido.

Manchas no simétricas

  • Puntiformes. En esta hipótesis, estas manchas corresponden a la zona del Lienzo que se colocó sobre la zona occipital. Los coágulos se han concentrado, dejando un halo de suero. Es sangre que ha salido estando vivo el sujeto (pues ha coagulado), se ha quedado en el pelo y ha manchado la tela entre 45 y 60 minutos después de salir.
  • Alas de mariposa. Corresponden a la zona del lienzo que se colocó sobre la parte superior del cuello, donde el pelo se recogió. Al pellizcar y coser el pelo con el Sudario se forma una especie de mechón, y al estirar la tela hacia el hombro izquierdo para envolver la cabeza el mechón se desplaza hacia la izquierda.
  • Mancha de la esquina de Ricci. Indica que el cuerpo estaba también manchado de sangre.
  • Las otras manchas. Hay otras manchas sin nombre de las que se sabe su mecanismo de formación.

En el II Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo de 2007 se presentó el resultado de una datación por Carbono 14 del Sudario, encargada por el EDICES.

La muestra del Sudario que se tomó medía 35×5 mm y pesaba 0,0375 gr, se garantizó una cadena de custodia segura. Se envió al laboratorio estadounidense Beta Analityc con la identificación SO-1711 y se analizó previo lavado a 80º hasta la neutralización del tejido con distintos elementos químicos lo que hizo perder un 58% de su peso eliminando también partículas vivas (con gran influencia en la datación). El resultado fue: 710+-50 d.C.

El análisis de infrarrojos determinó la contaminación por grasa de las manos. La cromatografía en fase líquida indica solo trazas de ácidos grasos. 

La espectometría de Raman no encontró resultado orgánico, sino carbono amorfo. Después de enviar la muestra se observaron manchas negras discontinuas. Sacando una madeja de fibras negras se mandó hacer otro análisis de la parte limpia, y el resultado fue igual, carbono amorfo, típico de hollín de combustión. 

Después se hicieron análisis de cultivos para saber si era una contaminación biológica y se determinó patata dextrosa agar y tryptona soja agar.

De manera que había fibra limpia, fibra negra y fibra de óxido de hierro ya que el Sudario estuvo fijado al soporte durante mucho tiempo con tachuelas de hierro. Y en la fibra negra había hierro, cobre y plata, partículas metálicas propias del aceite de uso común. Posteriormente, se identificó en la Iglesia de Santa María de las Blanquernas, Turquía, que las lámparas que ardían tenían las cadenas negras. Y así fue como se descubrió que en la Cámara Santa estuvieron dos lámparas ardiendo día y noche durante 400 años dejando en el Sudario un enriquecimiento anormal de carbono. De hecho, en las zonas contaminadas los cultivos incluyen estafilococos y observó el crecimiento de un hongo, el cladosporium, que surgía con hifas y esporas en un medio de cultivo incomprensible, sin medio de nutriente.

Esta información encaja con la declaración de J. Jackson, investigador del STURP, quien demostró que el incendio de la Síndone había contaminado la datación, igualmente ocurrió en el Sudario a pesar de la ignorancia de los procesos por separado. 

Conclusiones:

  1. El rejuvenecimiento anterior al siglo VII ha sido provocado por carbono amorfo.
  2. Organismos saprófitos y quimioheterótrofos son los culpables del biodeterioro.
  3. El lino absorbe CO2 contaminado químicamente.
  4. Si el resultado hubiera sido del siglo I sería falso sabiendo que hay materia inorgánica añadida, incluso debía ser de siglos anteriores al siglo I. Es importante tener en cuenta la información que tiene el propio lienzo después de su fabricación. Por eso, el C14 no quita autenticidad, no es que falle, sino que refleja los periplos del textil.
  5. Puede que no proceda una datación C14. La muestra de Ricci no tenía la autorización, por esa razón en 2006 el Equipo de Investigación EDICES hizo una datación propia.
  6. La coincidencia botánica entre la Sábana y el Sudario solo se da con plantas originarias de Oriente Medio y pólenes del Mediterráneo. A partir de ahí todo son diferencias por el distinto recorrido geográfico que han tenido.
  • Montero Ortego, Felipe. “El Sudario de Oviedo. Memorias de investigación”.

La posición de los cabellos del hombre de la Síndone ha sido explicada experimentalmente por el uso del Sudario. Tuvo que estar en tres posiciones sucesivas:

  1. Se habría colocado estando el cuerpo todavía colgado de la cruz, pero una vez producida la muerte. Se cose al pelo de la nuca (pues hay costuras hechas con aguja e hilo) y se rodea la cabeza hasta la mejilla derecha. Allí se cose al lateral y se repliega, quedando doble sobre la cara. Tiene sentido tanto en la vista anterior como en la vista de frente del hombre del Sudario. Por el modo de formarse la parte inferior de la mancha de fondo sabemos que la cabeza estaba en vertical, pero inclinada hacia adelante 70º y 15º a la derecha. Esta posición es explicable en un crucificado, pero insólita en otro tipo de muerte.
  2. Una vez separados los brazos de la cruz se envuelve completamente la cabeza con el Sudario y en esta posición se traslada el cuerpo. Se termina de rodear la cabeza y forma una especie de capucha que se refuerza con dos nudos, según Miñarro, en la parte de atrás de la cabellera. La parte que estaba más externa cubre ahora la zona de la mejilla derecha y el lóbulo de la oreja derecha deja su marca. Con el Sudario envolviendo completamente la cabeza la mano deja un contorno característico.
  3. Al llegar a la sepultura se rompen los hilvanes que cosían el Sudario a la cabeza y tirando de los nudos se pone aparte. Tras espolvorearlo con mirra, áloe y otros ungüentos, el Sudario se retiró y se dejó “enrollado sobre sí mismo, en un sitio aparte” (Jn 20, 1-9). Los ungüentos están pegados a la sangre del interior de la capucha.

“Siguiendo detrás llegó Simón e inmediatamente entró. Vio los lienzos vacíos juntos, caídos, y la tela que envolvía la cabeza con un nudo en la parte de atrás de la cabellera. En la lengua autóctona de Siria se llama sudario. No estaba con los lienzos funerarios, sino que estaba ampliamente enrollado sobre sí mismo, torcido, en un lugar aparte”.

Nonnos de Panópolis, escritor del Alto Egipto, del 400-479 d.C. (Paráfrasis del Evangelio de Juan)

1.2.1. Compatibilidad con la Síndone de Turín

Al comparar el rostro que se percibe en la Sábana Santa, o sea, el rostro tridimensional reconstruido a partir de la Síndone, y el rostro con las heridas del Sudario de Oviedo se incide que ambos lienzos envolvieron una misma cabeza, pues todas las heridas, en todo el desarrollo de la misma, coinciden exactamente.

Desde el 2022 se ha llevado una actividad frenética en la correlación matemática de ambos lienzos. Esta correlación se basa en una metodología propia: la antropología física, anatomía y geometría descriptiva. Juan Manuel Miñarro, que se había dedicado a impartir cursos a criminólogos de reconstrucción facial con el cráneo de referencia, aportó seriedad al estudio fijando una distancia y posición relativa de las manchas del lienzo con referentes anatómicos. Su inspiración fue el trabajo de Ángel del Campo Francés, ingeniero de Caminos y académico de Bellas Artes.

Intentó conseguir un retrato y el aspecto de un rostro politraumatizado. Para reproducir la mancha central del Sudario cuando ya tenía dos versiones del rostro de la Sábana lo crucial fueron las referencias anatómicas, no las manchas de sangre, por lo que hizo muchas comparaciones fotográficas, ajustando la escala correctamente entre las fotos y la posición relativa respecto al cuerpo. También corroboró la información 3D que había descubierto el STURP.

Tuvo en cuenta la inclinación de la cabeza y los grados. Tenía información frontal y trasera, y ahora disponía del perímetro completo. Partió de un calco de Felipe Montero y buenos facsímiles para situar el eje de inclinación del rostro unos 15 grados a la derecha ya que las manchas de sangre están influidas por el movimiento de fluidos.

Colocó los puntos cefalométricos en el Sudario restando el escalón nasal donde la convexidad no es simple, así determinó que sobre el punto de la nariz giraba todo lo demás y también reflejó la zona de las orejas.

Se estudia un orificio oval que pasa de izquierda a derecha con la misma relación simétrica. Las costras oscuras de los bordes de la quemadura de vela, observadas en una exploración rutinaria, podrían ser restos de sangre. La técnica de transiluminación (que muestra toda la densidad de la sangre) permite observar que la mancha se debió de formar según el lienzo fue colocado doblado sobre la cabeza del cadáver en la primera posición.

Sábana y Sudario proceden del mismo fenómeno, atendiendo a las nubes de puntos de las medidas angulares en la frente y en la nuca, es la primera vez que se puede cuantificar algo así. El pómulo derecho y la barbilla reflejan la correspondencia en el espacio entre los distintos accidentes topográficos de las dos cabezas; en el Sudario, según la forma en que ha circulado la sangre por el rostro (como se ha visto, no es tan importante el área de la mancha sino la posición de la lesión). Las tumefacciones y deformaciones coinciden en ambos lienzos, en uno por la imagen en otro por la dirección del fluido.

Este es el resumen de los datos extraídos: 

  • Existen coincidencias en todo el desarrollo de la cabeza.
  • Coincidencias en la zona de la nuca.
  • Posibles huellas de la flagelación en el Sudario de Oviedo.
  • Correlación a distancia semejante con las huellas de la Síndone.
  • No se sabe de nadie más en la historia que haya sido coronado de espinas. 
  • Concordancia de las manchas: sangre vital corona, contorno del épsilon, centro del coágulo, golpe en el dorso de la nariz, pómulo derecho inflamado, mancha de forma trapezoidal, punta de la nariz torcida a la izquierda, mentón inflamado y manchado.

Reconstrucciones realizadas del hombre del Sudario, una vez determinado el rostro y la cabeza traumatizada y tras estimar el aspecto normal.

1.2.2. Presentación de resultados

La última convocatoria fue el I Curso Interdisciplinar sobre el Sudario de Oviedo que tuvo lugar los días 23 y 24 de mayo de 2024 en Oviedo para presentar los resultados de las últimas investigaciones en torno a las manchas del Sudario. Se celebra después del I Congreso Internacional de hace 30 años.

Entre los principales hallazgos están las concordancias entre la Sábana y el Sudario, manchas duplicadas en ambos lienzos ocasionadas por la misma herida, reproduciendo los movimientos de los lienzos sobre los rostros. 

Actualmente, la investigación se orienta hacia el análisis matemático del Sudario, mancha por mancha, para hacer nuevos descubrimientos y señalar la correlación de cada una de ellas con las que figuran en la Sábana, según el método de la antropología física, anatomía y geometría descriptiva. Ver noticia.

El I Congreso Científico sobre la Síndone de Turín y el Sudario de Oviedo, celebrado el 4 de noviembre de 2023 en Abarán, Murcia, abordó los niveles de correlación matemática de ambos lienzos, entre otros puntos:

  1. Analizaron la figura de Jesús de Nazaret desde el punto de visto histórico.
  2. Relataron el desarrollo histórico de la Sabana Santa de Turín y el Sudario de Oviedo.
  3. Describieron desde el punto de vista forense las heridas que se reflejan en ambos lienzos y que se relacionan con la tortura de Jesús de Nazaret, según lo que relatan los Evangelios.
  4. Determinaron la correlación cualitativa de ambas telas en función de las marcas que están duplicadas en ambos objetos y que pueden ser candidatas a tener mismo origen.
  5. Establecieron los niveles de correlación matemática, lineal y angular, sobre las nubes de puntos similares en los dos lienzos.

Los expertos en el Sudario de Oviedo, Guillermo Heras, Alfonso Sánchez Hermosilla, Juan Manuel Miñarro y Felipe Montero, se reunieron en la Universidad Francisco de Vitoria, para exponer sus respectivas consideraciones sobre la “tumba vacía” de Jesús de Nazaret y hacer públicos los resultados de su investigación conjunta. Entre las conclusiones principales destacan las dos siguientes:

  1. El Sudario y la Sábana cubrieron el mismo cadáver
  2. En criminología bastan 12 puntos de coincidencia para identificar al culpable de un delito y solo 8 para convencer a un juez de que una huella pertenece a un sospechoso. En esta investigación hay más de 12, y más de 50 concordancias entre Síndone y Sudario, según lo que determina el Dr. Pedro Peinado Rocamora. Visita guiada con Pedro Peinado por la exposición «El hombre de la Sábana».
  • Centro Español de Sindonología (1998). El Sudario de Oviedo. Hallazgos recientes. CES: Valencia

1.3. Coincidencias con los Evangelios

Para llevar a cabo una aproximación a los indicios materiales del sepulcro vacío hay que ir a las fuentes bíblicas que iluminan el hecho originario y que atestiguan la existencia de una sábana y un sudario. Es importante la mención del evangelio apócrifo de San Pedro que se conserva parcialmente, hallado en 1945. Y la del códice sinaítico cuando menciona en griego los lienzos extendidos. 

Florentino Díez, director de la excavación arqueológica del santo sepulcro en Jerusalén, explica que no se pudo completar la prescripción del rito funerario por la premura del sabath y que se tapó la cara de forma improvisada por las consecuencias del edema y el rostro desfigurado. En concordancia con los datos y las posibilidades de los textos griegos sobre el Sudario lo convierten en una prenda atestiguada por el evangelista Juan.

Estas son las coincidencias que han ido encontrando los expertos al comparar los datos que nos da el análisis del Sudario de Oviedo y lo que relatan los Evangelios:

  • El Sudario tiene un tejido y unas dimensiones coherentes con las que se describen en el Evangelio.
  • El hombre del Sudario era un adulto con pelo largo, barba y bigote.
  • La morfología de la sangre humana encontrada en el Sudario es totalmente compatible con el grupo sanguíneo predominante en la raza hebrea. Se encontraron glóbulos rojos en coágulos de sangre del grupo AB. 
  • Se sabe que el hombre del Sudario murió en vertical, con los brazos en alto. Coincide con la forma de crucifixión narrada en el Evangelio. 
  • Fue torturado, el rostro está deformado y ensangrentado.
  • La sangre vital de la cabeza se relaciona con una coronación de espinas, lo cual sería un caso único.
  • El hombre del Sudario sufrió un edema de pulmón agudo, consecuencia de sus tormentos y cuyo origen fue la flagelación y las demás contusiones.
  • Para que el líquido saliera con facilidad sería necesaria una entrada de aire como la que originaría la lanzada.
  • Fue descendido al suelo y transportado hasta un lugar de sepultura, como se lee en el Evangelio.
  • El Sudario se espolvoreó de mirra y áloe al retirarlo de la cara.
  • El Sudario se encontró enrollado sobre sí mismo y fue conservado.

Terminología utilizada en los Evangelios

Juan en su Evangelio cita dos veces la palabra soudarion traducida como “sudario” (pañuelo) que no hay que confundir con la mortaja. Aunque hoy se consideren sinónimos, en el tiempo de Jesús “sudario” no era lo mismo que “mortaja”. Dice que cuando llegaron la mañana del domingo de resurrección al sepulcro estaban los lienzos planos, caídos, deshinchados, tendidos (no existe traducción exacta para el verbo griego «keimena») y, al menos, otro lienzo: el Sudario.

«Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte» (Jn 20, 6).

Los tres Evangelios sinópticos dicen que Jesús fue envuelto en una «síndone» (lienzo de lino) comprada por José de Arimatea. Mateo especifica que el lienzo de lino era puro (o sea, sin mezcla de otras fibras). A diferencia de Lázaro (que fue enterrado con pañuelo y vendas) el cuerpo de Jesús en la tumba estaba totalmente cubierto por un lienzo grande (que enfáticamente llama “lienzos”).

Eran dos piezas diferentes, pero compatibles. La Síndone de Turín es un ejemplo de lo que era un lienzo funerario en tiempo de Jesús. El Sudario de Oviedo es un ejemplo de lo que era un Sudario en tiempo de Jesús. En Oriente es frecuente que se lleve una tela para recoger el sudor de la cabeza y el cuello. Este lienzo se puede llamar “sudario” (pañuelo) que viene de “sudara”. Un pañuelo grande puede tener diversas utilidades y no necesariamente ser una prenda funeraria, aunque podía usarse para cubrir la cabeza del ajusticiado tras la muerte de este, según la costumbre hebrea. Para los judíos, que consideran que el hombre es imagen de Dios, era casi una blasfemia dejar sin cubrir el rostro deforme de un difunto.
 
Nos han llegado algunas referencias indirectas que indican que los apóstoles habrían recogido los lienzos del sepulcroen la vida de Santa Ninó de Georgia (300 d.C.) su maestro Niaforis le indica que sí los recogieron y que lo hizo Pedro; el obispo Isodad de Merv, prominente teólogo de la Iglesia del Este, también dice que fue Simón Pedro quien guardó los lienzos, y esta otra de san Braulio de Zaragoza:

Juan y Pedro recogieron los lienzos y se los llevaron cuidadosamente plegados.

Braulio de Zaragoza (s. VII), carta 42 a su discípulo Tajón

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