La historia del proyecto

En el plan urbanístico del Campus de la Universidad Francisco de Vitoria, no estaba previsto hacer una capilla hasta el final del proyecto. Pero en 2013 la Legión de Cristo, congregación de la que surge la idea de fundar la Universidad Francisco de Vitoria, estaba pasando por un momento de crisis institucional. En ese entonces,  le ofreció un doctorado Honoris Causa a una persona relevante que no aceptó. Después de esta negación, un profesor de la Universidad Francisco de Vitoria puso encima de la mesa el nombre de Marko Ivan Rupnik y le propusieron el doctorado Honoris Causa. A raíz de su aceptación, Rupnik visitó la Universidad en octubre de 2013 y hubo un encuentro realmente especial con la comunidad universitaria, tanto profesores como con alumnos.  En este encuentro le ofrecieron que hiciera la capilla y dijo que sí. 

Así empezó una historia en la que se desarrolla el proyecto arquitectónico hasta el día de hoy. Rupnik tardó casi 6 años en tener clara la primera idea, la primera intución del fundamento teológico para construir la capilla. En 2019 presentó dos textos de la Sagrada Escritura que podrían dar forma al proyecto de la capilla. El primero es del libro de Proverbios y habla de la Sabiduría. Es una manera de hablar de Dios hablando de uno de sus atributos. 

La Sabiduría ha edificado una casa con siete columnas en medio de los hombres (…). 

Dios invita a los hombres a su banquete. Qué mejor que poner una Iglesia dedicada a la Sabiduría de Dios, que aterriza, pone en su casa en medio de los hombres y entra en diálogo con ella.

Dirigíos por los caminos de la inteligencia

En una universidad los caminos de la inteligencia son las ciencias. Cada ciencia estudia la creación, todo lo humano, con lo que Dios entra en contacto. Dios quiere entrar en diálogo con todo lo que atañe al ser humano. La Universidad como casa de la Sabiduría. 

El segundo texto es del Nuevo Testamento, de la carta a los Hebreos. 

Este texto cuenta qué hacen los cristianos cuándo celebran la misa. Ese es el banquete en la casa de la Sabiduría. Para un judío ofrecer un sacrificio a Dios tenía un significado enorme que recorre toda la historia de Israel. Solo una vez al año el sumo sacerdote entraba a pronunciar el nombre de Dios, al «santo de los santos». El pueblo se quedaba fuera esperando que Dios perdonara sus pecados mediante el sacrificio de la víctima. 

La Carta a los Hebreos dice que la presencia ya no está detrás del velo del Templo sino en la humanidad de Cristo. Y por eos cada vez que la Iglesia celebra la Eucaristía, cielo y tierra se unen. La tienda de la tierra se une con la Tienda del Cielo.  Dios, en el cielo, desde la humanidad de Cristo, celebra todas las cosas de los hombres. Cada vez que hay una Eucaristía, lo que sucede en la tierra, sucede en el cielo. El cielo está presente en la Eucaristía.