Preguntarnos con inteligencia y afecto por el sentido de nuestra vida.
¿Tiene sentido preguntarnos por el sentido de la existencia?, ¿por el sentido de mi existencia y la de los alumnos que acompaño?

¿Tiene sentido una vida que no sabe a dónde va?, ¿una vida arrastrada o soportada más que vivida con sentido?

Verificar la propuesta cristiana como respuesta a esa necesidad de sentido, pero también como respuesta rigurosa e histórica.
 ¿Es verdad que hubo un hombre que dijo ser Dios y cuya presencia sigue entre nosotros? ¿Puede una comunidad universitaria que utilice la razón creer y seguir este dato?

El título del seminario es un guiño al gran buscador del sentido Viktor Frankl, en cuyo libro «El hombre en busca de sentido» expone la capacidad de trascender las dificultades humanas y alcanzar un sentido orientador de la propia existencia. Su búsqueda no fue un paseo intelectual, sino una lucha a muerte con el sinsentido que la necedad del mal le obligó a vivir. Si en un campo de concentración nazi un hombre pudo descubrir que el sentido de la vida era más poderoso que toda la violencia del mundo y vivir para contarlo, los que hemos venido después tenemos la deuda de seguir buscando.

Seguimos el método universitario: estudiar la realidad a través de diferentes disciplinas para encontrar la verdad que fundamenta todas las cosas. Este curso no pretende demostrar lo indemostrable, para convencer, para hacer del Misterio de la existencia algo banal y manipulable, sino para estudiar la legitimidad de la revelación cristiana como fuente de conocimiento y un acontecimiento histórico como punto de partida de esa revelación. Trataremos de verificar si la fe cristiana puede pretender ser todavía un camino racionalmente legítimo y existencialmente válido para el hombre de inicios del siglo XXI. Abordamos la cuestión de Dios en relación directa con la cuestión sobre el hombre.

El enfoque no pretende algo así como una demostración de la fe o la presentación de un argumentario para convencer, para creer como conclusión de un razonamiento riguroso. Eso no sería fe, no sería introducción a un Misterio en el cual solo puede caminarse con una fe de cabeza y corazón. Lo que puede mostrarse, que no demostrarse, es el atractivo de la propuesta (¿de la pretensión cristiana?).

El eje vertebrador del seminario sigue el modelo pedagógico de la Universidad Francisco de Vitoria a través de esta dinámica de aprendizaje:

DESPERTAR

El asombro ante las cosas del día a día hace brotar las preguntas: ¿Qué sentido tiene el sufrimiento, la injusticia o la muerte? ¿Por qué nos conmueve la belleza? ¿Cómo se explica la persona a sí misma? Aquellos que amamos y se han ido, ¿volveremos a verlos? Pero vivimos en una sociedad donde las preguntas corren el riesgo de ahogarse pronto. Por eso, lo primero es despertarnos, activar las cuestiones latentes que nos hacen vibrar. Pero despertar implica tiempo y silencio.

En este Seminario aspira, busca que las preguntas surjan, se concreten, y lo hagan con cabeza y corazón. Pero la búsqueda es tuya. La primera parte (despertar) presenta al ser humano como pregunta constante, como buscador de sentido.  

DESCUBRIR

Estar despiertos nos permite descubrir lo que hay en la realidad y a veces no vemos. Es buscar juntos las certezas que la razón y la experiencia necesitan para responder a las preguntas existenciales que nos hemos hecho.

La segunda parte (descubrir) escruta el hecho fundante del cristianismo, las fuentes para conocerlo en su verdad histórica, responde a importantes preguntas: ¿podemos conocer realmente lo que fue la vida de Jesús, hasta dónde?, ¿pretendió ser un buen hombre con un buen mensaje o bastante más que eso?, ¿es creíble que él tuviera esa pretensión o es un añadido posterior de la Iglesia?, ¿es creíble esa pretensión de ser un Dios encarnado?, ¿es creíble esa resurrección de la que hablan los textos? 

DECIDIR

La vida no se para. Mientras estudiamos, mientras investigamos y examinamos la realidad, tenemos que tomar decisiones. Tener unidad entre la verdad descubierta y la vida concreta requiere una decisión vital, es la sabiduría de vida.

La respuesta es un camino, decidido y firme, de vida intelectual, afectiva y comunitaria, hacia la propuesta cristiana, sin eludir las dudas, demostrando solidez intelectual en un plano existencial, no abstracto, partiendo de la inquietud humana, pasando por la historicidad de unos hechos y explicando en qué consiste la pretensión de Jesús, para terminar en la propia existencia. 

La tercera parte (decidir) responde a la pregunta ¿dónde está hoy ese Cristo cuya pretensión puede atraernos a tomar decisiones de vida? Analiza la creación, existencia y propuesta de la Iglesia como comunidad que pretende algo inaudito: la presencia real de Jesús de Nazaret en nuestro tiempo. 

El Seminario El Sentido busca al hombre. El ser humano como pregunta, el cristianismo como respuesta se divide en tres grandes partes que se pueden comprender aisladamente, pero que juntas, como itinerario, encuentran su sentido pleno, y se corresponden con las tres dimensiones del proceso pedagógico propuesto. Cada parte tiene la posibilidad, no solo de seguir el recorrido en la web, sino también de descargarse como PDF COMPLETO y escucharse como un documento sonoro (mp3). Seguido encontrarás multitud de recursos bibliográficos, audiovisuales y artísticos en forma de repositorio.