Religión y Vida. ¿Qué significa ser (verdaderamente) religioso hoy? 

El Ciclo Horizontes de Razón Abierta que organiza la Facultad de Comunicación, en colaboración con el Instituto John Henry Newman, tuvo lugar los días 26 de enero y 2 de febrero, en el Aula Magna de la Universidad Francisco de Vitoria, bajo el título “Religión y Vida. ¿Qué significa ser (verdaderamente) religioso hoy?”.  

Una periodista española conversa al islam, Amanda Figueras, un escritor de origen judío, Elías Cohen, y un profesor filósofo católico, Ángel Barahona, se sentaron juntos para conversar en torno al origen de sus diferentes experiencias religiosas. El coordinador de Investigación del Instituto Razón Abierta y moderador de la mesa redonda, Marcelo López Cambronero, lo consideró una ocasión perfecta para hablar de cómo tenemos hecho el corazón: “vamos a intentar comprender cómo la experiencia religiosa aparece en nuestra vida y es interesante hacerlo desde distintas perspectivas”.  

Amanda Figueras: “Yo, ¿musulmana? Imposible” 

Amanda es autora del libro “¿Por qué el islam? Mi vida como europea y musulmana” (2018). Actualmente, trabaja en asuntos relacionados con el diálogo interreligioso y mejora de la cohesión social con inmigrantes y refugiados. Durante el acto, relató que lo más significativo de su cambio de vida pasa por el hecho de que antes no creyera en Dios ni tuviera conciencia de que existiese un Creador, ya que nació en una familia en la que no le bautizaron y no tenía apenas nociones religiosas: “Sentí algo milagroso que no se explica desde la racionalidad, pedía cosas por la noche y decía gracias, me di cuenta de que había algo”, declaró. 

En paralelo, tuvieron lugar los atentados del 11-M, cuya noticia tuvo que cubrir como periodista y, en concreto, tenía que informar de lo que acontecía en la comunidad musulmana en España, por lo que empezó a leer las fuentes del islam: “me di de bruces con el desconocimiento, pero encontraba textos que me encajaban; con mi novio, mi coche, mis viajes… ¿Yo, musulmana? Imposible”, se decía al principio. 

En el libro cuenta cómo es la cultura básica del islam y, según iba aprendiendo sobre esta religión, se centró en el mensaje de que existe un Dios único creador del universo. Muy pronto diferenció cultura de religión: “el machismo nos afecta a todos, pero una vez mientras leía el Corán sentí una emoción muy fuerte y lloré porque había encontrado lo que me gustaba”. También manifestó cómo veía la apelación de lo divino en toda la naturaleza, en la sucesión de días y noches, en las plantas que crecen y mueren, en la posibilidad de una vida que no se acaba aquí: “Alá quiso que me surgiera el hecho religioso”. 

 

Elías Cohen: “¿Cómo que no vas a creer en Dios? El judío lo da por sentado” 

Elías es autor del libro “Sueños de Nación” (2020). Explicó que el judaísmo no se basa en la fe, sino en la tradición: se es judío si eres hijo de madre judía. Efectivamente, Elías nació judío y le circuncidaron, iba a la sinagoga los fines de semana y, aunque el exilio de su pueblo propició un fuerte sentido de pertenencia, notó que faltaba espiritualidad en el exceso de prácticas. Cuando murió su padre a los 11 años empezó a hacerse preguntas y tomó conciencia de que el sentido de su existencia no estaba resuelto: “Hay muchos automatismos, me cuestioné las 613 reglas judías y en ese viaje me siento orgulloso del hecho religioso, de ser parte de un pueblo que te dice que no eres un pedazo de masa biológica que está aquí por casualidad”. El judaísmo dio trascendencia a su existencia, un sentido que le hizo entender que las cosas pasan por algo.  

-Amanda F. respondió a su intervención con la necesidad de dar un paso atrás para conocer los atributos de Dios y ver que lo que quiere es para el bien del hombre: “el islam no es una religión de noes, está para facilitar”. También previno de los daños de querer encajar en lo que la sociedad marca como una moda: “Rezar cinco veces al día no se diferencia de cualquier práctica moderna de relajación, hay quien corre mucho y toma batidos saludables, yo rezo a Alá”, bromeó. 

 

Ángel Barahona: “¿Un hombre que ha vuelto de la muerte y ha resucitado? ¿Cómo? ¡Por favor, una prueba empírica!” 

Ángel es profesor de Humanidades en la UFV. Confesó que la “gramática religiosa opresiva” que dominó sus primeros años de estudiante universitario iba ligada a un sentimiento pletórico de juventud carente de recorrido. Nació en una cultura católica, pero sus profesores de filosofía eran ateos y eso pesaba como una losa sobre él: “Mi traje de primera comunión me quedaba estrecho, solo tenía pequeñas etiquetas de cuatro cosas que no afrontaban mis preguntas vitales y lo que consideré religión era un concepto trasnochado y estereotipado”. Pero pronto vislumbró la diferencia entre religión y fe ante los fracasos amorosos, la muerte, la soledad o la tensión vital de la enfermedad.  

Desarrolló que mientras la religión es algo que se busca proyectando el dios que se desea, la fe sale al encuentro del hombre con preguntas: “Probé aquí y allá, busqué relaciones afectivas para llenar mi vacío, hasta que un día alguien me dijo que el cristianismo no es una religión, sino una buena noticia: no construyes a Dios, es Dios quien presiona tu conciencia reclamando una interlocución, ¿te atreves?”, preguntó al auditorio. 

Ángel reveló que en esa época era muy crítico con las promesas de salvación, sobre todo, con la reivindicación violenta de sus profesores de filosofía que sabía que no conducía a nada, así que se aventuró: “Sé que es un escándalo para la razón: un hombre que ha vuelto de la muerte y ha resucitado, ¿cómo?, ¡por favor, dame una prueba empírica!”. Pero por la “tontería” de escuchar a alguien que le dice eso, se preguntó por qué no me podía pasarle a él que encontrase sentido al no ser.  

Su primer prejuicio fue sobre la credibilidad de la Iglesia, dado que tenía un arraigado anhelo de perfección. El recelo desapareció al comprender que cualquier incoherencia es posible, dada la incoherencia de sus miembros: “Así fue como me enamoré del amor y eso fue poesía, por encima de obstáculos y esclavitudes, dependencias y lastres, libre y gratuito”.  

-Amanda F respondió a su intervención identificándose con lo que el hecho tenía de sorpresivo. Sintió tristeza porque en su círculo consideren que el islam es la peor elección, pero se quedó con la alegría de compartir algo que no es como pensabas. 

 

Turno de debate y preguntas

Al dar el paso de creer, ¿considerasteis el resto de las religiones?

Ángel B las ha estudiado todas con el paso del tiempo, pero para él fue muy impactante encontrar a Jesucristo en la medida en que se fiaba de sus testigos. Le quitó el miedo a la decepción, la depresión y la tristeza: “Me solucionaba los problemas de raíz y me llenaba de alegría y esperanza, podía convertirme en un ser para la vida”. También le apasiona el judaísmo y conoce bien el islam, rescató su tradición común: “Somos hijos de Abraham, igual que Mahoma y Moisés”. 

Elías C calificó el judaísmo como “religión muy rica en conocimiento”, pero dijo que si fuera de otra no pasaría nada: “Soy consciente de que los judíos vamos de club exclusivo y que cambiarte no está bien considerado, pero no sé si en el futuro me acercaré a Jesús o a Mahoma, nuestros valores son iguales y la esencia es la misma”. Simplemente, lo atribuye a las diferentes figuras que influyen en el recorrido vital. En su opinión, es importante seguir buscando en la espiritualidad, sin perder de vista el sentido trascendente. 

Amanda F tuvo mucha curiosidad sobre otras religiones, pero no creía. A su juicio, en una sociedad en la que se hace lo que toca, si no naces en una familia con una opción religiosa se da por hecho que mueres y ya está: “Ahora me siento más llena, con sentido, mi vida ha dado un giro fuerte y no me arrepiento de ser musulmana”. Se sintió orgullosa de haber crecido como persona y ser valiente afrontando las consecuencias sociales. Compartió con el auditorio las felicitaciones de muchos practicantes católicos a raíz de su libro y los contactos en redes de chicas que quieren seguir su ejemplo. 

 

Al poner en juego vuestra experiencia de plenitud, desde fuera puede parecer ideología, ¿cuál es vuestra experiencia de ganancia? 

Elías C reconoció el peligro de tomar la religión como una ideología, como pasó con el marxismo como sustituto de la religión. Sugirió que la religión debe concebirse para hacer una vida mejor y que solo así la mejora tiene razón de ser.  

Ángel B habló de su artículo “Carlos Marx y la primera tentación de Cristo” en el que observa que hay algo en común a la hora de salvar la historia a través del compromiso con la realidad social. Advierte que salvar las ideas no es anterior a salvar la persona: “Si el mesianismo es salvar la creencia me borro, eso es religión o adhesión al dogma por encima de la persona. En mi historia soy un ateo práctico porque contradigo lo que hago con lo que creo, todos los días lucho contra ese abismo pasando de la religión a la fe: no soy yo quien creo en Dios, sino Dios quien cree en mí”. En ese camino de perdón y confianza ha ido aprendiendo a saber qué es lo mejor. En su artículo pone de manifiesto que salvar la historia sobre las espaldas de otros es algo muy peligroso y es fundamental invertir el binomio.  

 

¿Habéis encontrado algún modo de reconciliación o ruptura con la norma? 

Amanda F afirmó que la práctica del islam consiste en ir el viernes a la mezquita, hacer el ayuno del Ramadán, rezar por la noche en comunidad… no solo para reforzar una creencia, sino para sentirse parte de algo mayor. Así, ha notado cómo ha ido evolucionando como persona y ve que es bueno su propio cambio de opinión: “La parte práctica y la espiritual van de la mano, suben y bajan, y ambas están ligadas a la comunidad para potenciar su valor”. 

Elías C puso como ejemplo las filacterias de los judíos, unas cuerdas de cuero con trozos del Antiguo Testamento que se ponen cerca del corazón y reflejan que cada acto que hagas, incluso el más anodino, tiene presente la Palabra de Dios. No criticó los patrones sociales porque está convencido de que se puede practicar la religión que se quiera sin cortapisas.  

Marcelo L, en su experiencia con el catolicismo, confesó que el vértigo le entró con el cambio de vida, no porque le dijeran que tenía que ir a Misa.  

Ángel B aseguró que se reconcilió con la praxis. Igual que cuando se levanta se toma un café, manifestó que somos seres de rituales, con métodos que ayudan al hombre a poner en el centro a Dios: “A mí la práctica me salva, vertebra el músculo flácido y la tendencia a la burguesía, me previene de la huida del sufrimiento”. Por último, reconoció que su perspectiva vital era herencia del judaísmo: la de distinguir entre los ídolos y el único Dios verdadero.  

Tres confesiones: ortodoxa, luterana y católica; y una religión: el cristianismo. Ante la pregunta de partida: ¿Cómo se produce en el ser humano el encuentro con la religiosidad?, el Padre Andréy Kórdochkin (Iglesia Ortodoxa), el Padre Simon Döbrich (Iglesia Evangélica) y el Padre Florencio LC (Iglesia católica) conversaron sobre los principales motivos que los han llevado a elegir el sacerdocio como opción fundamental de sus vidas. 

Padre Andréy Kórdochkin: “El hombre no es una entidad plana, sino que tiene una profundidad que no cabe en los límites de la ciencia” 

Nació en 1977 cuando aún estaba vigente la Unión Soviética, en un momento histórico en el que su generación no encontraba el significado de la expresión “el Dios de nuestros padres”. Sin embargo, en su círculo social compartían la convicción común sobre que el ser humano no podía estar limitado exclusivamente por el conocimiento científico. Por eso, se abrió a una concepción de la naturaleza más amplia que la dimensión meramente material: “La religión es una forma de decir que el hombre no es una entidad plana, sino que tiene una profundidad que no puede ser investigada solo por la ciencia”.  

Estudió Teología en Inglaterra porque buscaba fuera de su ambiente una experiencia más allá de su tradición. Se dio cuenta de que incluso ciudades con Estados que se vanaglorian de garantizar la libertad religiosa nunca han llegado a demostrarlo en la práctica y se presentan como autoridad suprema frente al ciudadano. De hecho, los tiempos de confinamiento han demostrado que no se priman las necesidades espirituales: “Si aceptamos a Jesús como Rey ninguna autoridad terrestre es absoluta, la pandemia nos ha hecho pensar quién es el hombre y cuáles son sus necesidades fundamentales, en el estado de alarma solo dejaron salir al supermercado, pero la alta tasa de suicidios posterior reveló las verdaderas necesidades del hombre”. ¿Se nos considera adultos, como en los países del norte, o adolescentes con comportamientos destructivos que deben ser controlados, como en España?, se preguntó. Ante esto, el papel de la religión y de la comunidad creyente se hacen extremadamente interesantes. 

 

Padre Simon Döbrich: “Algunas señales me decían que el Señor tenía otro camino para mí” 

Nació en el municipio de Buttenheim, en el Estado de Baviera, al sur de Alemania. El hecho de ser pastor protestante partió de tomarse en serio el mandato de la caridad cristiana. Al principio, quiso ser químico farmacéutico, pero su camino le llevó por los estudios de Teología: “En todas las situaciones de mi vida ha habido cruces en las que sabía que solo si seguía al Señor podía encontrar sentido”. Su experiencia religiosa no fue como una visión clara y diáfana, sino un “escondite” desde el que tenía que tomar decisiones que luego entendía con el paso de los años.  

La universidad le permitió un estudio avanzado que él asimilaba con profesiones de alta política, como fue el caso de la mano derecha de Merkel. Estuvo dos años trabajando para Siemens y después decidió regresar a la Iglesia: “No puedo explicarlo, pero algunas señales te dicen que el Señor tiene otro camino para ti”. 

 

Padre Florencio Sánchez LC: “La fe es un encuentro con Alguien vivo que te cambia la vida” 

Nació en México, sus padres no le dieron una educación religiosa, pero sí le mandaron a una escuela católica porque se consideraba una buena educación. Ahí empezó su exposición y apertura al hecho religioso. Durante un largo periodo fue recibiendo muchos inputs, pero tampoco tuvo una llamada fulgurante que cambiara todo. Notaba que progresivamente la fe que tenía, importada del exterior, iba convirtiéndose en el descubrimiento de la persona de Cristo y no tanto en creer algo o vivir una ética: “El hecho religioso me llegaba contra lo que esperaba, comparaba dentro de mí lo que me atraía más y lentamente se manifestó lo que a posteriori consideré una llamada”.  

Estudió matemáticas y trabajó en Chrysler hasta que se hizo la pregunta: “¿qué hago con mi vida?”. Podía tener una novia y formar una familia, pero también llevar una vida de servicio y entrega, de correspondencia a Dios a pesar de las dudas: “Si Cristo había dado la vida por mí, ¿cómo no la iba yo a dar por Él?”. La fe fue pasando de ser algo heredado a un encuentro con Alguien vivo que cambia el rumbo. 

-El Padre Andréy consideró que Dios también se manifiesta a través de las personas que pasan por la vida y forman parte de la experiencia religiosa. Un sacerdote ruso le enseñó que Dios habla a través de las circunstancias y el hombre responde con los hechos. 

-El Padre Simon insistió en la mirada de los hechos con la perspectiva del tiempo. Igual que al subir una montaña se distingue mejor el paisaje, la luz, el sol… con la experiencia vital se entienden mejor las decisiones que en el momento no se explican: “Con los años se comprende la experiencia religiosa, aunque en el momento no lo sea, las personas con las que hablas vislumbran la mano de Dios en tu vida”. 

 

Turno de debate y preguntas

Sobre la diversificación de Iglesias cristianas, ¿cómo valoráis el impulso de la unidad? 

El Padre Andréy reconoció que ha habido varios intentos ecuménicos importantes, pero lo cierto es que los cristianos siguen divididos. Consideró crucial definir primero qué se entiende por unidad, que no consiste solo en firmar un papel, sino en llevarlo a la práctica. Cuando hace un año los cristianos, laicos y sacerdotes, ortodoxos y católicos, se unieron contra la opresión de Bielorrusia, escribieron una carta conjunta para denunciar los abusos: “Podemos hablar de un ecumenismo más allá de lo institucional, Jesús no fundó una organización, la unidad no se trata de algo visible, cada país nos enseña cómo podemos buscarla”. 

 

¿Cuáles son los votos que profesan los sacerdotes de otras confesiones que no son católicas? 

El Padre Simon respondió que lo primero es la formación en el sacerdocio y luego se tiene una charla con un obispo sobre la motivación y esperanza propias. También hay que pasar un examen del Estado y luego se celebra una misa en la que se declara fidelidad a los documentos principales de la Iglesia luterana, los 28 artículos de Augsburgo. El Padre Simon tiene esposa y un hijo, pero tiene otros votos: el secreto confesional y la obediencia de vida en el lugar donde le manden. 

¿Por qué son importantes estos votos? 

El Padre Andréy señaló que sus votos no se hacen de un modo formal, solo hay una orden monástica en la que se vive un ambiente canónico y la fidelidad de los cónyuges. También está casado, pero matiza que si se divorcia ya no podría ejercer el sacerdocio: “Nuestro voto no es tan técnico porque tenemos experiencia del fallo humano de sus promesas”. 

Si la vida es un camino en el que se toma conciencia de una presencia, ¿merece la pena ser cristiano?, ¿es una cosa más o produce una forma diferente de entender la vida que afecta a la sensibilidad y a la propia existencia? 

-El Padre Florencio consideró que ser cristiano a medias es un autoengaño: “Merece la pena dejar todo por tomárselo en serio, no hay nada más grande en la vida que ser un buen cristiano”.  

-El Padre Andréy afirmó que la vida de Jesús demuestra que el éxito no está en vivir muchos años o tener muchos hijos, sino en tener una vida abundante, verdadera y profunda en su plenitud. 

-El Padre Simon recordó a Martín Lutero en la afirmación de que aquello que te mueve a Cristo es lo bueno de la vida: “los errores son necesarios, pero las personas que no viven el hecho cristiano tienen mucho dolor, debemos tomar decisiones que abren el futuro”. 

 

¿Cuál es la concepción sobre la eternidad de las tres iglesias? 

-El Padre Simon señaló que en la Biblia Jesús habla sobre el Cielo en determinados momentos comparándolo a un banquete, pero en el Apocalipsis es imagen de la nueva Jerusalén: “Se trata de una ruptura con este mundo y el Cielo es tan extraordinario que no se puede describir”. Según Lutero, los muertos entran en una primera fase de dormición en la que nadie sabe qué pasa y luego será la resurrección.  

-El Padre Andréy expuso que la muerte es lo más desconocido porque no tenemos experiencia, como si un niño en el vientre de su madre quisiera entender qué pasa cuando va a la universidad. En su opinión, reconciliar el infierno con el mensaje del amor es una gran tarea. Dostoievsky lo expresa como el fuego que llega cuando es demasiado tarde, aunque cierto hecho generoso puede salvarte. 

-El Padre Florencio aclaró que no es un lugar, sino un estado en el que se vive con Cristo por toda la eternidad, en la casa de su Padre, sin que haga falta fe ni esperanza, en caridad, en un encuentro de amor, estando con Él sin límite. Explicó que solo en el Cielo se verán colmados los deseos más profundos del corazón y habrá claridad total sobre las respuestas a nuestros interrogantes, allí comprenderemos lo que ha pasado, por qué ha pasado: “El Cielo será un espectáculo desde el lugar de triunfo de Cristo”.  

Añadió que si no hubiera Purgatorio ni Infierno la vida no tendría valor y todo lo realizado sería indiferente, algo que es injusto porque sería dejar la Redención sin valor. Se hizo eco de Joseph Ratzinger cuando escribió que el Purgatorio es el fuego del Corazón de Cristo que nos purifica: “Posiblemente con dolor espiritual, pero no hay que olvidar que por cualquier pequeña rendija de la libertad puede llegar Cristo y salvarnos”. 

 

¿Creen que el movimiento Tesé que recorre toda Europa responde a la llamada de los cristianos a vivir la unidad? 

El Padre Simon estuvo de acuerdo en señalar que se trata de un movimiento muy correcto a la hora de buscar la unidad entre las distintas comunidades. A su juicio, en Alemania se va por delante porque las dos iglesias viven juntas: “Al estar casado con una católica aquí no puedo comulgar, pero allí sí, si damos respuestas a los fieles más allá de la jerarquía institucional la unidad será más clara”.  

¿Pero la Iglesia no es una al final? 

-El Padre Simon sostuvo que sí, pero es necesario constatar historias y contextos distintos.  

-El Padre Andréy pensó que el acercamiento real es entre personas, no de ideas.   

-El Padre Florencio previno de especular sobre si se conseguirá la unidad final, aunque reconoció que es un escándalo. En su opinión, debe ser a todos los niveles, según el grado de especialización, frente a la secularización que avanza en la sociedad negando a Dios o rebajando su importancia: “Juntos debemos incursionar en el secularismo con un ecumenismo práctico, es un reclamo para cualquier creyente que pone por delante lo que nos une a lo que nos pueda separar, y junto a él, posibilitar también el ecumenismo de la oración”, concluyó. 

 

La UFV beca a 17 alumnos para participar en el Observatorio de lo Invisible, una escuela de verano de arte y espiritualidad organizada por el imaginero Javier Viver

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) beca a 17 alumnos para participar en el Observatorio de lo Invisible, una escuela de verano de arte y espiritualidad para más de 100 estudiantes de todas las disciplinas artísticas; fotografía, música, pintura, escultura, escritura y teatro.

La UFV ha querido formar parte de este proyecto para impulsar una concepción del arte como medio de expresión de lo verdaderamente humano. En el arte, de un modo privilegiado, lo material y lo espiritual se hacen uno para expresar las preguntas y respuestas que nos dan razones para vivir.

Rocío Solís, coordinadora del Instituto John Henry Newman de la UFV, ha moderado una mesa redonda sobre la búsqueda del sentido de la vida en el arte. En la mesa han participado los fotógrafos Eduardo D’Acosta y Lupe de la Vallina, la escritora Izara Batres y el actor Joaquín Notario

El Observatorio de lo Invisible, que empezó el pasado lunes 25 y terminará el viernes 30 de julio, es una experiencia inmersiva de arte y espiritualidad. Su misión es reunir a un centenar de estudiantes y artistas con el objetivo de aprender a ver y expresar con el arte el Misterio invisible a los ojos.

Los profesores de los talleres que se imparten son artistas de la talla del músico Ignacio Yepes (El sonido del silencio), los fotógrafos Eduardo y Sema D’Acosta (Luz, emoción y tiempo), la pintora Elena Goñi (Saber mirar para ver), la escritora Izara Batres (El pasaje invisible), el actor Joaquín Notario (Escena y Alma), el escultor Pedro Quesada (Anatomía de una imagen) y la encuadernadora y bordadora Yolanda Andrés y Natalia García Vilas (Revestir la obra).

El Observatorio de lo Invisible se celebra en el Monasterio de Guadalupe y su Hospedería, inscrito en la Archidiócesis de Toledo Cáceres, dentro del Año Santo Guadalupense (2020-22). Se trata de un contexto inmejorable ya que el Monasterio es un centro histórico de espiritualidad y creación artística en el que se integran la mejor tradición pictórica, escultórica, arquitectónica y musical; y en el que se vive rodeado de obras maestras como las de Zurbarán, Goya, el Greco o Luca Giordano…

Este interesante curso de verano lo dirige Javier Viver (Fundación Vía), imaginero, escultor, fotógrafo y autor de fotolibros. Su trabajo se debate entre el documento y la ficción como medios de aparición de lo invisible.

Javier Viver ha colaborado con la Universidad Francisco de Vitoria en varias ocasiones (con el director de la Facultad de Bellas Artes y Diseño, Pablo López Raso) y fue quien cedió temporalmente una de sus obras, La Mujer de Lot, que está expuesta en el Edificio de Comunicación de la UFV desde hace aproximadamente un año.

Libro «Relativismo: ¿relativo o absoluto?»

Con audacia, humor y rigor lógico, Peter Kreeft nos enfrenta al mundo y nos invita a reflexionar sobre los modos de actuar, pensar y creer. ¿Existen los absolutos morales? ¿Es el campo de la moral algo meramente subjetivo? A través del diálogo entre un realista y su entrevistadora, una ferviente relativista, el autor pone sobre la mesa los argumentos capitales de ambas posturas: desde teorías filosóficas hasta opiniones comunes que puedan recogerse a pie de calle. Un libro que entretiene y, a la vez, provoca.

Libro: La historia de la apologética

El término “apologética” se traduce para muchos cristianos y no cristianos en retórica oportunista, a veces agresiva y cerrada, que busca convencer mediante argumentos la conveniencia de unirse a la Iglesia. 

El apo-logeta, según esta imagen, será una persona que entre en escena con una estructura argumental cerrada, una falsa intención de diálogo y un marcado propósito proselitista.

Contra este prejuicio se alza la obra del cardenal Avery Dulles, un recorrido por la historia tras los pasos de aquellos hombres de fe comprometidos con su tiempo que buscaron dar razón de su esperanza, comprender y hacer comprensible a otros ese suelo que llenaba de sentido su vida y estimulaba su pensamiento.

Desde los comienzos de la vida cristiana hasta el siglo XXI, veremos desfilar en esta obra a hombres de la talla de Clemente, Orígenes, Eusebio, Agustín, Tomás de Aquino, Ficino, Pascal, Butler, Kierkegaard, Newman o Blondel; católicos y protestantes, cristianos e incansables buscadores todos ellos.

La obra de Avery Dulles, que va camino de convertirse en un clásico de la nueva apologética del siglo XXI, es una lectura imprescindible para cualquiera que desee profundizar en la relación razón y fe dentro de la historia del cristianismo. 

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Libro: El Sentido busca al hombre

Libro: El Sentido busca al hombre

El hombre lleva dentro preguntas: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿por qué existo cuando pudiera no existir?, ¿qué es el mal?, ¿puedo superarlo?, y el amor, ¿qué sentido tiene? Las respuestas que se den no son indiferentes, antes bien, condicionan la vida; estas preguntas se presentan en la literatura, se enraízan en las religiones, hablan a través del arte. Revelan una actitud humana fundamental: la búsqueda de sentido.

El Sentido busca al hombre parte de esta inquietud vital y la contrasta con un dato histórico único: el acontecimiento cristiano

Ante la búsqueda de sentido último volvemos la mirada sobre la pretensión de Jesús de Nazaret y nos preguntamos si dicha pretensión tiene algo que decir al buscador del siglo XXI. 

Considerar esta posibilidad que se impone como dato, desde la razón y un quehacer propiamente universitario, es el propósito de esta obra. Desde el hombre y con el hombre, sin silenciar las exigencias que lo constituyen, nos acercamos a la historia de aquel que, en gestos y palabras, afirmó ser Dios.

El Instituto John Henry Newman es un departamento que trabaja en la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) poniendo en contacto la fe y la razón; la fe cristiana con la inteligencia y el corazón del hombre moderno para que éste, con su libertad, verifique si esa fe puede responder a las preguntas más profundas que llevamos dentro. Desde esa pregunta constante que es el ser humano, el I.Newman se pregunta con él y traza posibles caminos para recorrerlos. 

El observatorio de lo invisible: una escuela de arte y espiritualidad al servicio de la pregunta por el misterio

El Observatorio de lo Invisible es una escuela de verano de arte y espiritualidad para más de 100 estudiantes de todas las disciplinas artísticas, durante una semana de intensa creación en el Monasterio de Guadalupe, en Cáceres. Abrirá sus puertas del 25 al 30 de julio a todos aquellos alumnos que quieran hacer experiencia en primera persona de lo que significa ser artista. 

La Universidad Francisco de Vitoria ha querido formar parte de este proyecto para impulsar una concepción del arte como medio de expresión de lo verdaderamente humano. Y si algo define con exactitud a todo ser humano es que es una pregunta andante. En el arte, de un modo privilegiado, lo material y lo espiritual se hacen uno para expresar las preguntas y respuestas que nos dan razones para vivir. El Observatorio de lo Invisible quiere ser escuela de esto.

Rocío Solís, coordinadora del Instituto Newman, entrevistó en el periódico digital El Debate al artista Javier Viver, uno de los creadores de este observatorio. Rescatamos algunas preguntas y respuestas. La entrevista completa se puede leer aquí.

Fotografía de Lupe de la Vallina

El artista mira y hace aparecer lo invisible, pero ¿no habrá más bien que subrayar su invisibilidad? ¿qué tiene que ver esta con el misterio?
El arte no está para hacer visible lo evidente. Para eso ya está la realidad. Lo invisible es precisamente de lo que habla el arte, del misterio, de lo que no se puede hablar, pero sí se puede contemplar. Eso no quiere decir que se llegue a entender, pero sin duda es un grado de conocimiento directo por la presencia y su figura.

En un mundo de tanto ruido… ¿Qué es urgente comunicar?
Hay que comunicar esperanza. Principalmente en una sociedad vieja, que ya está de vuelta de todo, el arte muestra retazos del paraíso, lugares de justicia, de amor inesperado, de verdadera belleza.
 
¿Existe, podría existir, una imaginería sin religión? Y ¿el hombre sin ella?
Desde mi punto de vista lo más interesante de la imaginería es su espiritualidad, al margen del programa religioso y su confesionalidad. Esa espiritualidad sacramental, encarnada, de por sí es lo más religioso que existe, porque es puramente humana. Podrá estar en una sala de exposiciones o en una iglesia. Pero desde ese punto de partida es muy fácil escalar lo sobrenatural.
 
¿Qué es el Observatorio de lo invisible? y, ¿qué tiene que ver con la educación?
Es una experiencia única de arte y espiritualidad en la que cerca de cien estudiantes de arte de todas las especialidades se encontrarán para aprender de la mano de otros artistas reconocidos. Un encuentro e intercambio de ideales e inquietudes, de fiesta y de trabajo, en el Monasterio de Guadalupe, Cáceres, durante la semana del 25 al 30 de julio. Una experiencia de intensa creación en la que puedan surgir relaciones duraderas entre los alumnos y con los maestros.
El desarrollo es muy sencillo, cada alumno se apunta en un taller disciplinar, cinco horas al día, de la mano de un artista. Y el tiempo restante se completa con una multitud de actividades transversales a las que uno puede acudir según sus gustos. Conciertos, coloquios, performances, oraciones polifónicas, cineforum, veladas interdisciplinares, exposiciones, etc.
 

Rafael Álvarez, El Brujo: “Las grandes obras siempre giran en torno al significado de la vida”

El famoso dramaturgo Rafael Álvarez, más conocido como «El Brujo», ha participado en una tertulia organizada por el Máster de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria  en colaboración con el Instituto Newman el pasado 19 de mayo, en compañía del periodista El Debate, Ricardo Franco, y la coordinadora del Grado en Humanidades, Victoria Hernández Ruiz.

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Tertulia con Rafael Álvarez, El Brujo.

El Máster de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria, en colaboración con el Instituto Newman, organiza una tertulia sobre la búsqueda del sentido de la vida y la convivencia con el misterio a través del teatro. Tendremos el privilegio de contar con el actor y dramaturgo español Rafael Álvarezmás conocido como «El Brujo«. Acompañarán a nuestro invitado en el diálogo Ricardo Franco, periodista de El Debate y Victoria Hernández Ruiz, profesora de humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria.

Día: Jueves 19 de mayo de 2022.
Hora: 19:00 hrs.
Lugar: Pecera del Edificio H de la Universidad Francisco de Vitoria. 
Es necesaria la inscripción en este enlace

*Está actividad no otorga créditos ECTS a los alumnos de la UFV.

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Cristianismo y cultura contemporánea

Licenciado en Pedagogía y doctor en Filosofía, Gregorio Luri es autor de una veintena de libros, el último bajo el título “La mermelada sentimental”. Durante el coloquio que lleva por título “Cristianismo y Cultura Contemporánea: ¿Podemos esperar?”, expresó que se trata de una pregunta urgente que implica una diversidad de respuestas. Con este encuentro de la Universidad de Navarra se quiere reflexionar sobre los retos de la cultura contemporánea y cómo afrontarlos desde una perspectiva cristiana.

No se puede esperar que la solución venga de fuera, empezó argumentando Gregorio Luri, quien afirmó que no se trata tanto de contar lo que dice el cristianismo, sino de contarlo en relación con el mundo contemporáneo. Por dos razones: porque al transmitir la realidad le debemos el elogio del rigor, “Cristo no fue un cenizo y puso las cosas en su sitio”, y porque tiene un carácter de diálogo con esa realidad que es un requisito imprescindible.

En el coloquio también intervino Lupe de la Vallina, fotógrafa especializada en retrato. Dijo que no había que esperar nada porque ya está ocurriendo, y el cristianismo no necesita que vuelva Cristo, la oportunidad de expresar el evento cristiano es el mismo que el del año primero. Expresó que es fascinante la relación que existe con la contemporaneidad: “Si Rosalía o Tangana graban donde graban no es por algo exótico, sino por la potencia histórica de tantos siglos”, declaró.

Junto a ella, Ricardo Piñero, catedrático de Estética en la Universidad de Navarra, afirmó que hay que liberarse del miedo para responder a lo que podemos esperar, para que haya una convivencia serena con la realidad. El proyecto intelectual del máster busca atajar la incertidumbre y transformar la desesperanza actual. “No quiero hacer filosofía cristiana, sino vivir la experiencia real de ser profesor de filosofía, al mínimo problema tomamos un analgésico y no miramos el valor salvífico del dolor”, afirmó.

La aportación del cristianismo para Luri se resume así: frente al presente perdido ante el viento del futuro, la mirada correcta es la del pasado que se proyecta hacia el presente. Ante el cansancio del hombre de sí mismo que le lleva al ideal transhumano, “basta con recordar que hemos conocido el amor de Dios”.

Lupe de la Vallina constató dos mundos en el arte: el moderno vanguardista y el de la experiencia religiosa. Sin embargo, la necesidad de buscar lo infinito le ha llevado a amar la libertad que da el arte como profeta, en el sentido de decir las cosas como son, pese a las apariencias, ya que la poesía es el único lenguaje con el que se puede decir lo eterno: “La cultura cristiana que puede ser transformadora es la que surge del enamoramiento y la necesidad de palpar el misterio último surge de una experiencia, no de un programa”, confesó.

El mundo está para amarlo, insistió G. Luri, pero las cosas grandes, si no se aman, no se conocen. Se puede pensar que la Teología es una ciencia excéntrica, incluso los expertos de otras religiones se sorprenden ante la falta de leyes en el cristianismo, pero hace falta caridad cristiana para tener una mirada adecuada sobre la realidad. “Estamos esperando el analgésico que nos libre de las asechanzas del mal mientras lo bello se oculta tras lo útil”, afirmó.

¿Por qué hay que renunciar a hablar de la belleza? El profesor Piñero se lo preguntó porque, en su opinión, existe un deseo amoroso en el hombre que no encierra un efecto de centrifugadora no saciante, sino que su fin es Cristo. Lamentó que los académicos e intelectuales recientes nieguen esta dimensión en el arte y la ciencia. “Nuestra forma preferida de vivir en el mundo es la belleza, incluso en la favela más miserable te encuentras un tiesto”, manifestó con contundencia.

Gregorio Luri reflexionó que incluso en la fragilidad hay intensidad de belleza, como en el abrazo, el beso, el sol, la comida…, son bellezas efímeras, pero que aportan grandeza porque sabemos que junto a ellas hay una belleza especial: “No hay espectáculo dramático más bello que una Misa que anuncia la victoria de la muerte”, observó, “el hombre se mueve entre el animal y el ángel, puede degradarse y sublimarse, para lo primero solo hay que seguir la inercia, lo segundo exige esfuerzo, precisa llevar la belleza a la vida”.

Ricardo Piñero añadió que eso tiene que ver con la condición de Dios como Belleza absoluta y si somos hijos de Dios por naturaleza es una “estupidez” huir de esa armonía y magnanimidad. “La persona más inteligente y buena con la que he trabajado se llama Josepth Ratzinger, y hablando con él sobre por qué se había apuntado al cristianismo y no al hinduismo, me contestó que por amor, el amor es tumbativo, aunque no se entienda a veces”.

La fotógrafa respondió a las preguntas de los estudiantes asegurando que no hace falta traducir el cristianismo para hacerlo atractivo, solo necesita ser encarnado para que se transmita por ósmosis, por lo que “generar cultura cristiana contemporánea es vivir apasionadamente la fe”.

 

G. Luri finalizó el coloquio animando al auditorio a no vivir como el erizo, encorvado sobre sí mismo, y a reivindicar el alma sin complejos porque no tiene sustitutos. “No hay una manera única de conocer la realidad, hay una parte que demanda una mirada ampliada si se quiere comprender en su singularidad y tenemos pocos instrumentos que ayuden más a esto que la propia fe”, concluyó.

José Luis Parada, profesor UFV: “Que dure el amor no significa que todo sea perfecto”

¿Puede el amor envejecer? El amor: ¿Para siempre? Son las dos preguntas del Café Newman que tuvo lugar el pasado día 9 de febrero en la Pecera del Edificio H de la Universidad Francisco de Vitoria, con la temática fundamental del amor. El profesor de Humanidades, José Luis Parada, preguntó primero entre el público quién albergaba el anhelo de un amor para siempre, y rescató para el debate un capítulo de la serie “Todos mienten” en el que una hija le dice a su madre que las parejas se matan de aburrimiento por la visión patética del amor.

En su opinión, es común la frase “fueron felices y comieron perdices”, pero da la sensación de que detrás de ella existe un profundo inconformismo: ¿Tendemos a idealizar la realidad? ¿Hay demasiadas expectativas? Lo cierto es que al príncipe se le cae el pelo, se pone gordo y quizá desatiende las tareas domésticas. José Luis Parada advirtió que hay algunos aspectos de la sociedad que hacen la guerra al amor: la falta de mimo en la rutina, la carencia de comprensión, la ausencia de reconocimiento personal, alimentar las etiquetas, fomentar el llamado “postureo”, obviar las diferencias…

Añadió que el hecho de que dure el amor no significa que todo sea perfecto, sino que cumpla unos mínimos, es decir, que haya diversión, fidelidad, honestidad y compromiso. Esto afecta, tanto al descubrimiento de la identidad personal, como a la necesidad de fusión con el otro, y debe haber un equilibrio entre ambas dimensiones.

Por su recorrido personal y profesional, empezó a tomar conciencia de la permanencia del amor tras el suicidio de cierto pensador existencialista, André Gorz, quien, pese a apostar por la autoconstrucción del individuo, escribía: “Nuestra unión ha sido lo más importante de mi vida, ¿por qué no dije lo que me fascinó de ti? (…) Me enseñaste que el placer es una forma de darse, nos entregamos mutuamente por completo (…) Si por imposible que parezca tenemos una segunda vida querría que la viviésemos juntos”. A su juicio, aquel filósofo vivía algo muy contrario a lo que escribía y la idea de un proyecto común que se mantiene hasta el final es fundamental, tal como refleja la película de animación “Up”.

 

Pregunta 1: Están bien estas características del amor, pero ¿por qué no dar más valor a los amigos o a otra relación de parentesco?

¿Qué tipo de cosas serían necesarias para que esa relación sea para siempre? Cariño, comprensión… Pero la idea de permanencia tiene unos requisitos. No puede basarse en la sexualidad por la propia evolución biológica. Dar el paso del enamoramiento al querer y del querer al amor es otro nivel. La exclusividad es evidente en pareja porque hay una entrega total, no se reparte, pero también pasa con la amistad íntima. Los jugadores que son siempre del mismo equipo llaman la atención y tienen muchos seguidores porque sienten afinidad y una misión compartida. ¿El tiempo actual impide perseverar, complicarse la vida por algo que tiene valor?

Pregunta 2: ¿Qué deberíamos salvar o sepultar del tradicional amor romántico?

Se debería salvar el romanticismo, o sea, la idea de que el amor puede durar mucho tiempo, que es plausible, que no ninguna tontería. Por otro lado, hay que aprovechar el concepto de caballería, ya que, si alguien no ha tenido experiencia del amor duradero en su familia, siempre le queda ser un caballero y tratar honestamente a la persona que ama. Un refrán popular dice que “donde hay buey el establo no está limpio”, lo que quiere decir que en las relaciones personales el éxito pasa por gestionar la imperfección y los defectos. Es un bien arduo, pero conquistable.

Pregunta 3: Las personas anhelamos el amor, pero la sociedad conduce al consumo de personas. ¿Es la cultura la que nos cambia los esquemas?

Una de las cosas que afecta al consumo es que no hay tiempo. Son modelos de vida sin vínculos de proximidad. El sueño moderno de ser autónomos nos ha traído la inmediatez en la satisfacción de los deseos y esto dificulta la fidelidad y facilita el cambio cuando algo no es agradable.

Pregunta 4: ¿Qué piensas de una relación que se rompe cuando hay una enfermedad mental?

Las dificultades serias ponen cualquier relación a prueba y cuánto amor se tiene por el otro. Superarse en situaciones duras es un acto de heroísmo, quizá no exigible, pero sí admirable, concluyó.

Somos humo, ¿lo sabes?

Ana Lucía Olivero Agón

Este artículo pertenece a las #ColaboracionesNewman de alumnos de la Universidad Francisco de Vitoria.

Había un viejo fumando que preguntaba por la hora desde el banco en que estaba sentado. 

Nos mueve cualquier cosa, nos atrapa una botella durante años, nos esparcimos en incontables fragmentos, nos contaminamos de otras cosas. Pero sobre todo nos respiran y nos espiran. 

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Café y Minicurso Newman sobre la muerte con Victoria Hernández, profesora del grado en Humanidades

El Café Newman es un encuentro de una hora que abre un ponente durante 15 minutos para presentar la pregunta y el tema en cuestión. Luego se da paso a los asistentes para que planteen sus propias preguntas o reflexiones. Esta actividad no pretende ser un ejercicio teórico-reflexivo sino más bien un ámbito de coloquio que suscite las preguntas que tocan la propia existencia. 

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Gonzalo Barriga en el Café Newman: «En los momentos límite te encuentras con alguien que es distinto de ti que rompe toda lógica y que no es fruto de un razonamiento»

“¿A mí qué?”. Con este título arrancó el Café Newman del pasado miércoles 23 de marzo de 2022 sobre la cuestión de Dios. Gonzalo Barriga, director de Alumni UFV, fue el encargado de abordar esta pregunta última para el posterior diálogo con los estudiantes. A pesar de la posible exigencia teológica del tema, reconoció que desde su trabajo con antiguos alumnos y siendo él también uno de ellos como periodista, se sentía agradecido de recoger las inquietudes universitarias en torno a esta inquietud común.  

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El segundo episodio del podcast ‘Mirada Newman’ pone el foco en la amistad en la vida universitaria

La amistad en la etapa universitaria es una vivencia intensa para todo aquel que mire a su alrededor y se dé cuenta de que tiene un «otro» a su lado compartiendo la aventura de ser universitario. Rocío Solís, Juan Serrano y Gonzalo Barriga nos ayudan a mirar esta realidad a fondo: ¿por qué la amistad es tan importante para la vida universitaria?, ¿tienen algo que ver la amistad y la educación?, ¿cómo reconocemos a los que son amigos de verdad?.


Escucha»T1 E02 | La amistad» en Spreaker.


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20 de abril: Minicurso Newman sobre la cuestión de Dios con Gonzalo Barriga

El Minicurso Newman es un curso de dos horas. Su misión es profundizar en las preguntas que surgen a partir del Café Newman, buscando un camino hacia las posibles respuestas. El Minicurso se basa siempre en una obra literaria o artística de la mano de un profesor de la casa. La cultura es la expresión del hombre y de su drama, por eso movernos en las expresiones artísticas es adentrarnos y comprender un poco más de qué estamos hechos y qué deseamos.

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Ciclo Horizontes de Razón Abierta: «La pandemia y sus consecuencias: ¿cuestión de números?

El próximo Ciclo Horizontes de Razón Abierta lo organiza el Grado en Biotecnología de la Universidad Francisco de Vitoria en colaboración con el Instituto Newman y el Instituto Razón Abierta de la misma universidad. El ciclo consta de dos sesiones (9 y 23 de marzo) en donde se profundizará de un modo transdisciplinar sobre la pandemia y sus consecuencias.

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Así fue el seminario El Sentido Busca al Hombre

El viernes 26 y sábado 27 de noviembre se celebró en la Universidad Francisco de Vitoria el seminario El Sentido Busca al Hombre. Asistieron alrededor de 65 alumnos y contó con la presencia de ponentes de la talla de Marcelo López Cambronero, Salvador Antuñano, Pablo Aledo, Ruth de Jesús y Rocío Solís.  A continuación ofrecemos un breve resumen de lo cada conferencia.

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1 de diciembre: Café Newman sobre el sufrimiento con Pablo Delgado de la Serna

El próximo Café Newman sobre el sufrimiento se celebrará el 1 de diciembre a las 15:00 h. Lo introducirá Pablo Delgado de la Serna, profesor de Fisioterapia de la UFV. La actividad está dirigida a toda la comunidad universitaria y a todos aquel que, sin formar parte de la Universidad Francisco de Vitoria, esté interesado en unirse. No hay que inscribirse previamente para participar.

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Las preguntas de fondo en «Lo que de verdad importa»

Almudena Collado

Este es un momento para soñar en grande, para repensar nuestras prioridades y replantear nuestro futuro, comprometiéndonos a actuar cada día de acuerdo con lo que hemos soñado. Esta es la inspiración del Papa Francisco para la Cumbre del Cambio Climático, pero podría ser perfectamente la misión de una Razón Abierta para cualquier época del hombre, un hombre que teniendo los pies en la tierra mira hacia arriba para ampliar la tierra que pisa. Un hombre sin miedo a las grandes preguntas. 

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Marcelo López: “La vida no se detiene y cuando elegimos hacer algo crecemos o decrecemos, no hay punto medio”

La libertad entendida como la libertad para ser uno mismo, tener el impulso de expresarse en la acción y desarrollarse para acabar encontrándose es el punto de partida de la pregunta que plantea el presente cartel sobre la libertad: ¿A ti qué te permite volar? 

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Ser universitario

José Luis Parada Rodríguez, profesor de Humanidades UFV

Lección inaugural Curso 2021-2022

Buenos días y bienvenidos a la Universidad Francisco de Vitoria:

Es un placer recibiros en nuestras aulas y nuestro campus y también una responsabilidad grande, puesto que habéis apostado por nosotros, no simplemente para obtener un Grado, sino para vivir vuestra etapa universitaria. Mi nombre es José Luis Parada, profesor de Humanidades y coordinador de la asignatura que la gran mayoría de vosotros comenzaréis a cursar a partir de mañana mismo bajo diferentes nomenclaturas (Introducción a los Estudios Universitarios, Filosofía Aplicada, Gestión del conocimiento…). 

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Es verdad, luego escribo

Teresa García de Santos, promotora de Punto de Encuentro.

Escribir no es difícil. No creo demasiado en los qué bien escribes. No. Mis posts no están bien escritos. Reparto signos de puntuación como si no hubiese un mañana, escribo un meditado adjetivo cada dos palabras, tengo una extraña pasión por cualquier adverbio terminado en mente y trazo tantos guiones — aclaraciones silenciosas — que parece una obra de teatro. Así que no. Yo no escribo bien. Pero eso no es lo que importa.

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Mi soledad habla de presencia

Cristina Cañete, becaria del Instituto Newman y alumna de Periodismo, Filosofía, Política y Economía

Hace un par de años vi un vídeo donde dos jóvenes conversaban sobre estar en público solos, sin nadie más. En ese momento la idea de ir al cine o a una cafetería sola me parecía de lo más absurdo. ¿Qué clase de loco es capaz de aquello? Incluso un ápice de vergüenza me rodeada. “¿Qué van a pensar de mí si lo hago? ¿Que nadie me quiere?”, me preguntaba. Ese recuerdo volvió a mí cuando comencé a redactar esto en mi mente.

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Vuelve a ver la conferencia: «Abrahán, el nacimiento del yo»

El pasado jueves 22 de abril de 2021 tuvo lugar la conferencia «Abrahán, el nacimiento del yo». El encargado de impartirla fue D. Ángel Barahona Plaza, director del departamento de humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria. La ponencia se celebró en el marco de la exposición sobre Abrahán que seguirá en el pasillo del Edificio Central de la universidad hasta el día 6 de mayo de 2021.

Hay pases guiados disponibles para toda la comunidad universitaria, los interesados pueden informarse aquí.

Volver a casa

Teresa Zurdo Gil, estudiante del Máster en Humanidades en la UFV y autora de Seremos héroes

Hay dos formas de llegar a casa. La primera de ellas consiste en permanecer allí. La segunda, en dar la vuelta al mundo hasta volver al punto de partida.

El hombre eterno, G. K. Chesterton

En las primeras páginas de Ortodoxia, Chesterton cuenta la historia de un navegante inglés que se equivoca en su ruta y llega a Inglaterra, pensando que es una isla nueva que acaba de descubrir. El autor admite lo ridículo que debe parecernos ese hombre que se cree descubridor de su propio país y, sin embargo, envidia esa mezcla de fascinación y familiaridad que debió sentir. Esta es una constante del escritor inglés: la necesidad de maravillarnos de lo que tenemos delante. «¿Cómo sorprendernos al mismo tiempo por el mundo y sentirnos en él como en casa?», se pregunta.

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14 de abril: Café Newman sobre la cuestión de Dios con Ricardo Franco

El próximo Café Newman sobre la cuestión de Dios se celebrará el 14 de abril a las 15:00 h. Lo introducirá Ricardo Franco, editor y colaborador habitual de El Debate de Hoy. La actividad está dirigida a toda la comunidad universitaria y a todos aquel que, sin formar parte de la Universidad Francisco de Vitoria, esté interesado en unirse. No hay que inscribirse previamente para participar.

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Vuelve a ver el último Ciclo Horizontes de Razón Abierta sobre neurobioética

El grado en Biotecnología organizó junto al Instituto John Henry Newman un nuevo Ciclo Horizontes de Razón Abierta. La segunda conferencia, titulada «La neurobioética para el tercer milenio», tuvo como ponente e invitado al Padre Alberto Carrara L.C., doctor en Biotecnología Médica y en Teología. La grabación ya está disponible en nuestro canal de YouTube y en nuestra web.

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Asistimos a nuestra vida, no la hacemos

María Hernández Martínez

Esta mañana en la universidad nos hemos acordado de que hace justo un año cancelaron las clases. En general, recibimos sin mucho alboroto ni desasosiego lo que parecía que iban a ser quince días de estar en casa. Tal vez porque desconocíamos que se convertirían en una cuarentena que luego se alargó durante meses y que nos recordó que la vida está hecha de imprevistos y accidentes; que la realidad pocas veces sigue nuestros planes pues, como escribe Jesús Montiel, la vida ni obedece, ni se puede domesticar. Es un hecho, lo sabemos. No dejamos de constatarlo, sea con pequeños acontecimientos personales o con una pandemia a nivel mundial.

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Café Newman sobre el sufrimiento con Gabriel Benedicto

El próximo Café Newman sobre el sufrimiento se celebrará online el 3 de marzo a las 15:00 horas. Lo introducirá el sacerdote Gabriel Benedicto, párroco de Virgen de la Paloma, lugar que sufrió una explosión el pasado 20 de enero y dejó cuatro víctimas mortales. Tras la tragedia y la pérdida, Gabriel confesó que estaba en paz y que el amor es más fuerte que la muerte. Estas palabras descolocan y nos hacen querer preguntarnos juntos si sobre la ruina y las grietas, puede haber construcción. El encuentro se realizará a través de la plataforma Zoom en el siguiente enlace. No hay que inscribirse previamente para participar en esta actividad.

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Ciclo Horizontes de Razón Abierta: La neurobioética para el tercer milenio

El grado en Biotecnología organiza junto al Instituto John Henry Newman un nuevo Ciclo Horizontes de Razón Abierta. La segunda conferencia, titulada «La neurobioética para el tercer milenio», tendrá como ponente e invitado al Padre Alberto Carrara L.C., doctor en Biotecnología Médica y en Teología.

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5 claves para leer «Dios no va conimgo» de Holly Ordway

El pasado día 16 de febrero de 2020 se celebró el coloquio sobre el libro Dios no va conmigo entre profesoras creyentes y no creyentes de la Universidad Francisco de Vitoria. Pese al atractivo de la propuesta, este evento podría resultar algo ajeno para aquellos que no han leído el libro «Dios no va conmigo», por eso, ofrecemos algunas claves de la historia que narra Holly Ordway (su autora). 

También recomendamos dos reseñas escritas por los profesores de Literatura José Manuel Mora-Fandos (Universidad Complutense de Madrid) y Victoria Hernández Ruiz (Universidad Francisco de Vitoria).

  1. La vida siendo atea
  2. La compañía de Josh
  3. Dos argumentos convincentes
  4. El anhelo de eternidad y la experiencia del otro
  5. Un Dios vivo y la tarea de una vida entera

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Vuelve a ver el coloquio sobre el libro «Dios no va conmigo»

Dios no va conmigo es la historia de una académica sin influencias religiosas evidentes de ninguna clase que llega a un momento de silencio interior en su vida sin que medie ninguna situación especialmente traumática y se plantea el interrogante con mayúsculas al que se enfrenta el ser humano: ¿Qué hay después de la muerte?

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Ana Iris Simón introducirá el próximo Café Newman sobre la libertad

El próximo Café Newman sobre la libertad se celebrará online el 17 de febrero a las 15:00 horas. Lo introducirá la escritora y periodista Ana Iris Simón junto a Juan Serrano, profesor de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria. El encuentro se realizará a través de la plataforma Zoom en este enlace. No hay que inscribirse previamente para participar en esta actividad.

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Coloquio sobre el libro «Dios no va conmigo»

La Editorial UFV y el Instituto John Henry Newman presentarán la edición en español del libro Dios no va conmigo, de Holly Ordway. El acto se celebrará el próximo 19 de enero en la Universidad Francisco de Vitoria y contará con un coloquio entre cuatro profesoras de la casa: Victoria Hernández (profesora y coordinadora del Grado en Humanidades), Paloma Fernández (directora del grado en Publicidad), Olga Zafra (profesora de Biotecnología) y Ágeda Tejera (profesora de Biotecnología).

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Vuelve a ver el Seminario online El Sentido Busca al Hombre

El pasado fin de semana tuvo lugar el seminario online sobre la razonabilidad del cristianismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Esta actividad aborda la cuestión del sentido de la vida y la contrasta con un dato histórico único: el acontecimiento cristiano.  El recorrido se articuló en cinco sesiones entre el viernes y el sábado que contaron con una media de 350 asistentes.

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2 de diciembre: Minicurso Newman sobre el amor

El próximo Minicurso Newman sobre el amor lo impartirá Chema Alejos el día 25 de noviembre. Esta actividad intentará dar respuesta a las preguntas planteadas en el Café Newman con Jesús Montiel.

El MiniCurso Newman es un curso de dos horas. Su misión es profundizar en las preguntas que surgen a partir del Café Newman, buscando un camino hacia las posibles respuestas.

El Minicurso se basa siempre en una obra literaria o artística de la mano de un profesor de la Universidad Francisco de Vitoria. La cultura es la expresión del hombre y de su drama, por eso movernos en las expresiones artísticas es adentrarnos y comprender un poco más de qué estamos hechos y qué deseamos.

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Ciclo Horizontes de Razón Abierta: Transhumanismo

El pasado miércoles 28 de octubre se celebró la primera conferencia del Ciclo Horizontes de Razón Abierta del curso 2020-2021, organizada por la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad Francisco de Vitoria. 

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Ciclo Horizontes de Razón Abierta: Transhumanismo. Los retos bioéticos de las nuevas tecnologías

La primera sesión del Ciclo Horizontes de Razón Abierta del curso 2020-2021 se titula Transhumanismo. Los retos bioéticos de las nuevas tecnologías. El ponente que impartirá la conferencia es el biólogo Miquel Àngel Serra, del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra.

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Un otoño más

Fotograma del documental Eso que tú me das

María Hernández Martínez

Recuerdo haber estado en una habitación de hospital, visitando a un familiar enfermo. La extrema delgadez de su rostro anunciaba que no habría una próxima vez. Se encontraba en fase terminal. La evidencia pesaba en el ambiente junto a un calor pegajoso de principios de agosto y se entremezclaba con la sensación de estar ante un hecho tremendamente injusto.

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La urgencia de vivir en verdad

Consideraciones sobre el renacimiento de la vida en tiempos de pandemia

Isidro Catela Marcos. Departamento de Humanidades UFV

Lección inaugural Curso 2020-2021

Excelentísimo Sr. Rector Magnífico; Reverendo Padre Cereceda; autoridades académicas; queridos alumnos, compañeros de aquí, compañeros de allá, en sesión remota asíncrona, compañeros, cum panis, con los que compartir, ahora más que nunca, el pan y la palabra, los gozos y las sombras; compañeros, al fin, a los que proponeros un extraño abrazo fuerte y duradero, hasta que todo nos duela. Parafraseando a Cortázar, mejor que me duelan los huesos por quereros, que el alma por extrañaros. Porque quízá la manifestación más profunda de amistad, que se entiende muy bien en nuestros tiempos vacilantes, no sea tanto “querer a alguien” como “querer con” alguien. Queda expresado a la perfección en aquel célebre epígrafe de Miguel Hernández a sus propios versos: en Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto Ramón Sijé, con quien tanto quería. No es de extrañar que cierre la elegía diciendo: … que tenemos que hablar de tantas cosas, compañero del alma, compañero.

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Seminario online El Sentido busca al Hombre

Ante la imposibilidad de llevar a cabo el segundo Seminario ESBH del curso de forma presencial, hemos planteado una versión online más autónoma. Esta vez, se alargará durante cinco semanas en las que cada lunes, empezando por el próximo 29 de junio, Rocío Solís (coordinadora del Instituto Newman) estará en directo en nuestro canal de instagram a las 19:00 h para introducir las cinco temáticas del Seminario. Estas son: El hombre en busca del sentido, El Cristianismo: ¿Hay fuentes históricas que hagan creíble su pretensión?, La inaudita pretensión del ser Dios hecho hombre y El sepulcro vacío y La Iglesia, ¿Verdaderamente hace presente a Jesús hoy?

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Dios no va conmigo

Victoria Hernández. Coordinadora del Grado en Humanidades UFV escribe esta reseña del libro Dios no va conmigo, de H. Ordway.

Cruzar el Tíber no es un asunto fácil. En el mundo anglosajón, mayoritariamente reformista en las muchas y variadas facetas que engloba el protestantismo, Roma es una de las formas utilizadas para referirse a la Iglesia Católica, y por tanto la expresión que refiere al avance hacia la Ciudad Eterna una vez vadeado el gran río que la rodea, encierra un significado metafórico que señala a la conversión al catolicismo.

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La nueva normalidad

«Game changer» Banksy

Daniel Sada Castaño. Rector Universidad Francisco de Vitoria

Ponemos un punto y aparte en los Retovirales que empezamos a mediados del mes de marzo. Decíamos entonces, convencidos, que la crisis era también, y por encima de todo, un reto, un enorme desafío, porque se abría ante nosotros, junto con la incertidumbre, la oportunidad de vivir aquello en lo que creemos.

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Sufrimiento en cristiano

P. Rafael Pardo L.C

Decía Sta. Teresa de Jesús que la vida es como “una mala noche en una mala posada”, queriendo decir que nuestra vida no va a ser todo disfrutar. La santa de Ávila era una mujer muy realista, en nada pesimista, al contrario, tenía un amor a la vida y a Dios muy grandes. De su realismo dan fe muchos hechos de su vida. Les decía a las prioras de sus conventos que si alguna monja venía diciendo que había tenido apariciones le diesen comida doble y más descanso.

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¿Qué herencia nos va a dejar el virus?

Ángel Barahona, Director del Departamento de Humanidades UFV

Vamos a empezar a vivir en un estado de desconfianza del otro permanente. Como si se tratase de un estado de sitio en el que los enemigos estuvieran dentro de las fronteras y no supiéramos quienes son. Nos miraremos unos a otros y nos juzgaremos severamente: si unos llevan la máscara, respetan las medidas o no… Unos banalizarán las medidas, otros, las exhibirán exageradamente, cambiándose de acera, marcando ostensivamente las distancias…

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Deseo de juntarnos a la mesa

Carola Díaz de Lope-Díaz. Directora Becas Europa y Escuela de Liderazgo Universitario

«Nadie puede por sí solo cubrir el trecho de la propia existencia sin el auxilio de los otros. El hombre es huésped para el hombre. […] En su sentido más esencial la casa se inaugura en la invitación, es decir, se constituye en tanto que adentro en y mediante su apertura: no es la pared o el baluarte sino la puerta y su abrirse lo que inaugura el dentro como tal, como espacio según la presencia de lo humano». (Marín, H. Mundus. Una arqueología filosófica de la existencia, 2019)

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El cielo necesita nuestra carne

Belén Martín Gonzalez. Coordinadora de Mentores UFV

En estos días he tenido que hacer inmersión en la obra de Jesús Montiel. Me he enredado en versos luminosos que no me dejaban cerrar la boca ni los ojos, por la profundidad que iba descubriendo. Incluido en un librito ligero y blanco titulado Insectario, me he encontrado con PARAÍSO:

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Luchar con Dios

P. Florencio Sánchez L.C Director de Pastoral UFV

Este conocido cuadro de Edvard Munch expresa bien un grito que se eleva hacia no se sabe bien qué o quién, desde un horizonte sombrío a sus espaldas. Como una lucha interior con uno mismo y con Dios, o algo allá arriba. También nosotros venimos de un horizonte similar por la pandemia que estamos atravesando. Esto lo han afrontado los obispos italianos en su Carta a los buscadores de Dios de abril 2009.

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¿Podemos empezar de nuevo el día después de la catástrofe?

Ángel Barahona Plaza. Director de Formación Humanística UFV.

¿Habrá alguien que pueda recoger esta experiencia, interiorizarla y levantarse de nuevo? ¿Habrá alguien que nos pueda ayudar? ¿La soledad que hemos experimentado, ante la amenaza individual y concreta de nuestra precaria naturaleza, podrá habernos enseñado algo?

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Permanecer

Isidro Catela. Profesor UFV

Dice san Ignacio de Loyola que en tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a tal desolación. En la Quinta Regla de la Primera Semana de sus imprescindibles Ejercicios Espirituales, san Ignacio nos invita a «permanecer», a escapar del tiempo del movimiento perpetuo, a abandonar la dirección del mal espíritu; a recuperar, en definitiva, la senda de la constancia en la virtud y gracia hasta la muerte. Esa fortaleza que ha labrado un buen carácter, a la que Aristóteles llamaba «virtud» y a la que los libros de autoayuda hoy rebautizan como «resiliencia«.

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Hannah Arendt y la banalización del coronavirus

María Pérez Díaz. Departamento de Comunicación y Relaciones Externas UFV

Los artículos periodísticos que Hannah Arendt (1906-1975) publicó a lo largo de su vida constituyen el nexo perfecto entre su pensamiento filosófico y el más que turbulento siglo XX que le tocó vivir.

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Solo para los que han sufrido

Ángel Barahona Plaza. Director de Formación Humanística UFV.

Porque los demás no entienden nuestra pena. Ante el dolor extremo que está provocando el coronavirus apenas hay algo que decir. Mantener un respetuoso silencio es lo más que podemos hacer, si no nos ha tocado cerca el dolor. Si nos ha tocado en los que se nos encomendó amar, sí hay algo que decir, porque de golpe hemos adquirido una sabiduría que no teníamos.

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Ese anhelo no es un problema, es un reto

José Ángel Agejas. Departamento de Formación Humanística UFV

«¿Te contentarás con un pedacito de cielo? Me temo que me voy del tema. No comprendo muy bien tu pregunta. ¿Por qué nuestros días han de tener algún sentido? ¿Para salvarlos? No necesitan salvarse. No hay pérdida en nuestras vidas, puesto que ya están perdidas de antemano, dado que pasan un poco más cada segundo. Hay una palabra que me molesta en tu carta. La palabra sentido. Permíteme que la borre. Mira en qué se convierte tu pregunta. ¡Qué buena pinta tiene ahora! Aérea, fugaz: “¿qué te da tu vida?”. Esta vez la respuesta es cómoda: todo. Todo lo que no soy yo y me ilumina. Todo lo que ignoro y espero. La espera es una flor sencilla. Crece en el borde del tiempo»

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La Rosa Blanca, ¿es posible la libertad?

El Instituto Newman y la Facultad de Medicina organizan unas jornadas sobre la Rosa Blanca, un grupo de jóvenes universitarios que durante la Segunda Guerra defendieron la oposición pacífica al régimen nazi y mantuvieron sus convicciones hasta las últimas consecuencias.

En la semana del 20 al 24 de enero, nos acercaremos a estos testimonios de libertad con varias actividades propuestas que tendrán lugar en la pecera del edificio E de la Universidad Francisco de Vitoria. El hilo conductor de todas ellas es el compromiso vital con la verdad y la objeción de conciencia.

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Todo a cada instante

Rocío Solís Cobo

Aunque siempre me tienta “hacer listas” y a estas alturas del calendario está perfectamente justificado ponerme a lo wonderful, no me apetece nada. O más bien, agradezco que los trabajos de autoconciencia en mi vida tengan cierta presencia fuera de las 12 campanadas. Por lo tanto, póngame una de lo de siempre; o una de lo de nunca y que tanto anhelo alcanzar.

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La Navidad, algo para cada uno

María Hernández Martínez

Mi padre detesta los regalos de Navidad. Le parece una costumbre insípida y puramente comercial. Está convencido de que siempre se acaba por entregar objetos innecesarios, pero, por no faltar al detalle, cada diciembre me pregunta si me gustaría recibir algo en concreto y me recuerda tajantemente que él no.

El olfato genuino para encontrar un presente adecuado a la persona y al momento que está atravesando no figura entre las muchas virtudes de papá. Estoy acostumbrada a ello. Sin embargo, me incordia especialmente su torpeza para acoger un regalo. Tras retirar el envoltorio, siempre masculla que en realidad solo desea recibir “otro tipo de obsequios” (refiriéndose a los intangibles). Lo entiendo, pero nunca me ha convencido su postura. ¿Son los regalos una distracción de la verdadera esencia de la Navidad? ¿Pueden ayudarnos a poner el acento sobre lo importante?

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13 de noviembre: Minicurso Newman sobre la muerte

El MiniCurso Newman es un curso de tres horas. Su misión es profundizar en las preguntas que surgen a partir del Café Newman, buscando un camino hacia las posibles respuestas.

El Minicurso se basa siempre en una obra literaria o artística de la mano de un profesor de la Universidad Francisco de Vitoria. La cultura es la expresión del hombre y de su drama, por eso movernos en las expresiones artísticas es adentrarnos y comprender un poco más de qué estamos hechos y qué deseamos.

El Minicurso lo impartirá el profesor Felipe Samarán Salo, Director Académico Escuela de Arquitectura de la Universidad Francisco de Vitoria.

Día: Miércoles 13 de noviembre de 2019
Hora: 12:00 – 15:00 h
Lugar: Aula 1.14 Edificio H de la Universidad Francisco de Vitoria (se ha modificado el aula por la cantidad de inscripciones recibidas)

Alumnos UFV
0,5 ECTS para los alumnos que asistan y entreguen el trabajo que indique el profesor.

Jornadas #NewmanNow: ¿Qué nos dice Newman a la universidad de hoy?

Con motivo de la canonización de John Henry Newman, José Luis Restán (director editorial de Cope) introdujo las claves para entender el pensamiento y relevancia del legado de uno de los conversos más conocidos de la historia de la Iglesia.

Restán se declaró un apasionado de Newman y afirmó que la aproximación a esta figura y su legado le ayudaba a desbloquear problemas del presente. El periodista destacó que Newman fue un infatigable buscador de la verdad y que esta conforma la gran cuestión de la vida humana. Por ella «apostó todo lo que tenía que apostar» y mantuvo la tensión por conocerla hasta el final de su vida, también dentro de la propia Iglesia católica. Además, conversamos sobre el aporte de la razón a la fe cristiana.

Aquí puedes ver el coloquio con los asistentes.

La conferencia se celebró el pasado 25 de octubre en la Universidad Francisco de Vitoria y ha sido el broche final a las Jornadas Newman Now.

D. Alfonso López Quintás: «No nací con los libros debajo del brazo»

Paula Martínez del Mazo

Al llamar a D. Alfonso para concertar la entrevista no esperaba otra cosa que me contestara su secretaria y sin embargo, a la pregunta de si podía hablar con (en mi cabeza pensaba «el gran») D. Alfonso López-Quintás responde: «Sí soy yo». Un intelectual ampliamente reconocido y con más citas en un día de las que cualquiera podría imaginar, logró sacar una hora en su ocupada agenda. «Es un placer para mi hacer la entrevista, me gusta ayudar a los jóvenes», me dijo. Y así la concertamos en su propia casa.

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Alister McGrath presenta su libro «Cautivado por el sentido»

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La Editorial UFV presentó en español del libro de Alister McGrath titulado Cautivado por el sentido (en inglés, Surprised by meaning) el pasado martes 5 de marzo de 2019 en la Universidad Francisco de Vitoria. El acto contó con la presencia del autor. Este libro pertenece a la Colección Instituto John Henry Newman de la Editorial UFV.

La Editorial UFV pone a disposición del lector el primer capítulo del libro.

Alister McGrath es profesor Andreas Idreos de Ciencia y Religión en la Universidad de Oxford, y fue el presidente fundador del Oxford Centre for Christian Apologetics (OCCA). Anteriormente fue profesor de Teología y Educación en King’s College, Londres, y profesor de Teología Histórica en la Universidad de Oxford.

Sobre Cautivado por el sentido

En esta obra se explora el profundo deseo humano de entender las cosas. Un deseo que resulta evidente tanto en las ciencias naturales como en la religión. Observar el mundo es quedarse expuesto al asombro y, por tanto, a las preguntas difíciles de responder. Pero se trata del único camino que está a la altura de la razón del hombre. Cautivado por el sentido hace este itinerario. Contempla la realidad, percibe la belleza y el orden que hay en ella y reflexiona sobre el sentido que sostiene toda la existencia.

En sus páginas recoge las corrientes de pensamiento dominante que tratan de explicar el origen de cuanto nos rodea y también la necesidad de darnos un para qué que atraviesa toda la historia de la humanidad. El libro recoge el material preparado por su autor para diferentes conferencias impartidas en Londres, Escocia y Hong Kong sobre la relación entre ciencia y fe, relación que para McGrath es la apertura a entender el mundo con inteligencia, es decir, leyendo en lo profundo las líneas que lo sostienen.

Trayectoria del profesor McGrath

McGrath estudió en la Universidad de Oxford, donde se graduó con honores tanto en Química (1975) como en Teología (1978). Tiene un Doctorado de esa misma universidad por su investigación en Biología Molecular (1978), es Doctor en Teología Sistemática e Histórica por la Facultad de Teología de la Universidad de Oxford (2001), y Doctor en Ciencia y Religión por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Oxford (2013).

En reconocimiento a su trabajo como intelectual público, en 2005 fue elegido como miembro de la FRSA. Anteriormente ateo, ahora es uno de los principales apologetas de la fe cristiana, así como uno de los teólogos cristianos más respetados del mundo. Ha escrito muchos libros, entre ellos una nueva y aclamada biografía de C. S. Lewis, una serie éxito en ventas de libros de texto sobre teología cristiana, y varios best sellers respondiendo al “nuevo ateísmo”.

Entrevista a Alister McGrath sobre su libro

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Los brotes de la higuera

Salvador Antuñano Alea
Catedrático de Filosofía Antigua y Medieval

Reflexiones sobre los veinticinco primeros años de vida de la Universidad Francisco de Vitoria

Con la venia,

Excelentísimo y Magnífico Señor Rector, Muy Reverendo Padre,

Excelentísimas autoridades, Muy ilustres maestros y colegas, Señoras y Señores,

(Mk 13: 28)

Era la tarde del día de San Crispín y San Crispiniano mártires, del año de gracia 1993, el 25 de octubre. En un aula magna prestada por la Universidad Complutense de Madrid y bajo los auspicios y protección de su entonces Rector, el Catedrático Don Gustavo Villapalos Salas, ante la presencia de Don Francisco Javier Martínez Fernández, hoy Arzobispo de Granada y entonces delegado del Cardenal Suquía, junto con el representante del Patronato de nuestra Fundación, el P. Florencio Sánchez Soler, L.C., y con quien fuera la primera máxima autoridad de esta Casa, el Profesor Doctor Don José Manuel García Ramos, el Catedrático y Premio Príncipe de Asturias Don Juan Velarde Fuertes, uno de los hombres más sabios del Reino, impartía la primera lección magistral con la que nuestra Universidad comenzaba, del modo más solemne y entrañable, con ilusión y esperanza, su actividad académica1.

Enfrentados al honor y al vértigo de impartir esta lección, tras dudarlo mucho y descartar otras opciones, pareció que lo menos malo era reflexionar sobre el sentido que puede tener para nosotros la historia de estos primeros veinticinco años. Sin duda esto tiene que ver con lo que la Doctora Lacalle, en su guía para el re-pensamiento llama “la cuarta pregunta” y “la cuestión del sentido”2. Y para hacerlo, vamos a tomar como encuadre y referencia un verso del Evangelio según san Marcos:

“De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan sus hojas, sabéis que el verano está cerca” (Mc 13: 28).

Aquí, el Señor nos enseña a leer los signos de los tiempos y con ello nos muestra una nueva crítica del conocimiento, una metafísica y una antropología -lo cual, dicho sea de paso, tiene que ver con las cuestiones correspondientes de la guía del re-pensamiento3-. La ternura de las ramas y el verdor nuevo de los pequeños brotes no son simplemente datos que indican que la savia vuelve a licuarse sino que señalan también, antes de que llegue el verano, que la estación cambia y que podemos esperar calor y frutos -y por lo mismo, trabajo y bochorno pero también cosecha y fiesta-. De este modo, para la mirada del Evangelio, cuando vemos el renacimiento de la higuera vemos también, simultáneamente, co-intuimos, el verano, el paso del tiempo, el trabajo de los hombres, la fecundidad de la tierra, el fuego del sol, el dulzor de los higos, la resurrección de la vida y la gloria eterna. Peter Kreeft4 nos recuerda que de esta forma, para la mirada evangélica -y para la platónica-, la realidad que vemos no es sin más “lo que parece” o “lo que hay” ni por supuesto “menos de lo que hay” sino siempre “más de lo que hay”. Es una mirada que es inteligencia porque sabe leer por dentro -intus legere-; una inteligencia generosa, superabundante y profunda, significativa y acerada, que sabe que las cosas son como sacramentos que significan siempre y apuntan a algo más allá de sí mismas, pero en íntima conexión con ellas. “Things -nos dice Chesterton- are not what they seem, but what they mean”5.

¿Qué vemos, por tanto, en la higuera de nuestros veinticinco años? ¿Qué significan sus ramas y sus brotes? ¿A qué nos interpela?

XXV Años de la Universidad Francisco de Vitoria

Veinticinco años es una medida suficientemente amplia, pero también una medida que puede abarcarse: hoy tenemos, más o menos, la edad que nuestros padres tenían hace veinticinco años y la que nuestros abuelos tenían hace cincuenta. La perspectiva de dos décadas y media permite distinguir elementos estables (si los hay) en medio de cambios relevantes y captar un cierto arco y desarrollo en las cosas: no estamos tan lejos de aquel momento que podamos considerarlo completamente ajeno, pero podemos mirarlo ya en una proporción más equilibrada -hay distancia y a la vez continuidad, pertenencia-.

Hace  unos  minutos,  el  Secretario  General6    nos  traía  los  datos  del  espectacular  y alentador -no menos que inquietante- crecimiento de nuestros últimos años. Nos ha dicho que apenas un cuarto de siglo atrás nuestros alumnos de licenciatura no llegaban a 400 -eran sólo 385-, a los que habría que sumar los 42 del primer -y entonces único- máster de la Casa, el de Filosofía. Hoy, entre grados y postgrados, son más de 8500. Ese primer año compartíamos el único edificio -el central- con el colegio Everest, y en ese edificio, para dar clase, nos bastaban 8 aulas. 8 son los edificios que tenemos hoy y no alcanzan para las aulas que necesitamos. La plantilla docente y de administración y servicios era entonces de unas 87 personas; hoy sobrepasamos los 1200. Abrimos nuestro primer curso con cuatro licenciaturas: Derecho, Económicas, Empresariales y Periodismo. La página web registraba esta mañana no menos de 48 grados y 13 postgrados oficiales. La primera biblioteca -una pequeña habitación en la buhardilla del módulo central- registraba entonces en su catálogo apenas 1014 ejemplares, la mayoría manuales de texto -hoy,  entre digitales, impresos, incunables y manuscritos, son 175.574 títulos-.

No hemos querido contar -no tiene ningún caso- los miles de alumnos que han pasado por nuestras aulas -y si hubiéramos contribuido a la plenitud de vida de uno solo de ellos, ya merecería la pena todo-. Hemos intentado prepararlos para su labor profesional, y nos ha preocupado que, sobre todo, llegaran a ser excelentes personas. Por eso, además de en las aulas, los hemos formado en orfanatos y comedores sociales, en residencias de ancianos y en la ayuda a los débiles; los hemos llevado de misiones a Bosnia, a la India, a Etiopía, a la remota Argentina. Hemos estudiado y discutido con ellos en Grecia, en Roma, en Nueva York y Chicago, en China y en Bruselas. Les hemos hecho leer a Homero y a Aristóteles y la Sagrada Escritura y les hemos hablado de Dios en el lugar mismo donde nació. Y tantas otras cosas. Por eso ilusiona mucho ver por el campus los carteles con imágenes y nombres de ex- alumnos que, en cuanto salieron de aquí, comenzaron a asumir puestos de responsabilidad y servicio en medio del mundo.

En estos años, además, hemos superado las insidias y trampas de sucesivos ministerios de educación -y sus ministros, alguno más oscuro que Fouché-. Alcanzamos pronto la madurez necesaria para desprendernos de la tutela de la Universidad Complutense. Hemos salido airosos de arduas batallas con la temida ANECA y sus epígonos. Hemos resistido y triunfado, no sin sacrificios a veces heroicos, sobre las embestidas de las acreditaciones, la proliferación promiscua de leyes cada vez más soviéticas, el parto de los montes de Bolonia. Hemos atravesado las llamas devastadoras de los escándalos de un fundador -el nuestro-, el consiguiente asedio de los medios, críticas, sospechas y sarcasmos. Hemos cruzado a pie enjuto por medio de una crisis económica de proporciones mundiales… “We few, we happy few, we band of brothers!”7.

Como bien se ve, tenemos poderosas razones para celebrar con gozo nuestros veinticinco años. Todo esto muestra, sin duda, que las ramas de nuestra higuera son tiernas y flexibles, que hay brotes en ellas de hojas y frutos que auguran sombra, dulzura y abundancia de paz.

Está bien ver todo esto y alegrarnos. Pero tenemos el riesgo de dormirnos en los laureles, de acostumbrarnos a la bonanza, de vivir “como en los días de Noé” (Mt 24: 37) y de terminar muriendo de éxito. Eso, sin considerar que, al lado de esos triunfos y alegrías, también hemos tenido fallos, fracasos y pecados… Por eso, conviene contrastar nuestros veinticinco primeros años con esos mismos años en la historia del mundo, para poder calibrar mejor nuestra realidad y afrontar con madurez los nuevos retos.

La admirable lección magistral que el Doctor Florentino Portero dictó desde esta misma tribuna hace cuatro años nos ofrecía una condensada descripción y un acertado análisis de la situación del mundo actual. Hay que decir que la visión de conjunto no era exactamente reconfortante -pero en contrapartida nos permitía comprender los cambios y ver con transparencia sus dimensiones-.

Porque de 1993 a 2018, hemos sido testigos de cambios espectaculares. Es necesario, por ejemplo, recordar que la Universidad -no la medieval, sino la nuestra-, nació en un mundo anterior a internet -caer en la cuenta de esto hace que los veinticinco años parezcan veinticinco siglos-. Con internet se desencadenó un desarrollo exponencial de tecnología e información que somos -y seremos- sencillamente incapaces de asimilar. Hemos vivido bajo dos Reyes y tres Papas, hemos soportado cuatro inquilinos de la Casa Blanca, cinco de La Moncloa y tres del Kremlin. Asistimos a la abdicación de un Rey de España -algo que no se veía desde 1931- y de un Pontífice -algo que no pasaba desde 1294… También vimos el prolongado apagarse de un tirano de Cuba y la retirada de otro -aunque no todavía la desaparición de esa dictadura-. Desde hace unos meses asistimos al deshielo -o no- de Corea. Hemos visto el resurgir de populismos crónicos y de ideologías extremas, el auge del terrorismo islámico, la creciente solidificación del narcotráfico. Presenciamos el nacimiento del euro en un momento de euforia en que Europa parecía un continente nuevo y pocos años después fingimos sorprendernos de su fragilidad quebradiza. En un cuarto de siglo hemos visto apagarse una guerra en los Balcanes y encenderse otra en el Golfo, interminables conflictos en Afganistán, la caída y levantamiento de regímenes y califatos y nuevas inquisiciones, el mediático cartón piedra de la supuesta primavera árabe y su trágico rastro en Libia, Siria, Egipto,… Capítulo aparte merecería Dolly, la famosa oveja y con ella las posibilidades y riesgos del genoma y de la ciencia…

Y mucho más a fondo, lo que todo eso supone: el acoso y derribo de la institución familiar, el advenimiento de viejos y nuevos bárbaros, la disolución de un mundo configurado por estados-nación vigente desde Westfalia, el auge e imperialismo de nuevas potencias -no sólo estatales, como China, sino supra-nacionales y económicas como las mega- corporaciones. Vemos en directo los grandes flujos migratorios; la tensión entre las identidades propias y la llamada globalización, asistimos a la consolidación del nihilismo, de la dictadura del relativismo, de la llamada “postverdad” -todo ello en manos de unos poderes cada vez más grandes y uniformes y anónimos, de tal modo que podría parecer que las distopías de Huxley y de Orwell han servido de guión para la configuración de nuestro tiempo-8.

Si uno intenta ver -según el mandato evangélico- los signos de los tiempos en todo esto, no es que se tenga la impresión de que nos acercamos al apocalipsis: uno siente más bien que ya llevamos un buen rato dentro de él: que hemos llegado ya hace tiempo al fin del mundo -al menos al fin del mundo en que algunos todavía nacimos, la civilización occidental-. Y nos parece que el mundo de hoy, tan tecnológico, tan científico, con tanta información, con tanta prisa, con tanta utilidad pragmática y tanta eficacia, parece -como comentaba el Cardenal Ivan  Dias9   hace  diez  años  en  la  Conferencia  de  Lambeth-  un  enfermo  de  párkinson y alzhéimer que se agita de modo incontrolado y que olvida las palabras que daban sentido a su existencia, de modo que ya no puede nombrar la realidad, ni comprenderla.

Pedimos perdón si es de mal gusto traer a una celebración festiva como esta la consideración de datos tan lúgubres, tan siniestros. No es nuestra intención ofender el buen tono de lo políticamente correcto. Pero estamos en una Universidad que quiere -todavía- buscar la verdad, la que nos afecta e interpela y no ver lo que ha sucedido, o no reconocerlo, conduce a la técnica del avestruz, que ciertamente no es ni muy sensata ni demasiado provechosa.

Y sabemos -¡cómo no!- que el recuento que hemos hecho es parcial y, al lado de todo eso, hay también mucho bien, mucho más bien que, por serlo, es también más discreto y permanente. Si, además, queremos ser consistentes con lo que antes decíamos, sabemos que no podemos quedarnos a mirar sólo “lo que hay” sino considerar que la realidad es siempre mucho más de lo que hay.

Por eso, si miramos “lo que hay” en la descripción que hemos dado de nuestro mundo y vemos que éste se nos hunde como el Titanic -cuya historia es mucho más que una mera imagen de la nuestra-, es para intentar enmarcar y comprender nuestros propios veinticinco años con el contraste de lo que en ese mismo tiempo ha ocurrido en el mundo. Y el contraste puede resultar, cuando menos, chocante al menos por dos cosas: aislamiento y desproporción.

Pensemos por ejemplo en un punto, en los duros años de la crisis económica, cuando – por limitarnos al sólo campo académico- no pocas universidades cerraban cursos y carreras, institutos y proyectos de investigación, mientras que nosotros no sólo resistíamos sino que incluso llegamos a crecer. Si a este simple ejemplo añadimos que hay problemas lacerantes que dentro de nuestros muros apenas nos llegan como un eco -las pateras de la muerte, los refugiados del levante, los estados fallidos, las favelas,…-, o como meros casos de estudio para discusión en clase -el “brexit”, la radicalización de Turquía, la política de Putin o de Trump o la gravísima amenaza de cisma en la Iglesia-, puede tenerse la impresión, no sin fundamento, de que nuestra Universidad Francisco de Vitoria ha sido una isla en estos veinticinco años, una burbuja.

Si esto fuera así, la necesaria serenidad y distancia que Quevedo y Lewis10 apreciaban y cantaban en sus versos dedicados a la “paz de los desiertos” y a las «towers of dreams”, lejos de ser un medio necesario para que la universidad cumpla su misión, puede degenerar en una culpable indiferencia ante los problemas del mundo, que nos interpelan con voz que clama al cielo por verdad y por justicia, mientras nosotros, como el rico epulón, banqueteamos espléndidamente (cf. Lc 16: 19)-.

Y aunque no tuviéramos las sensación o la conciencia de mantenernos aislados, es difícil evitar la sensación y la conciencia de desproporción entre nuestra historia y la del mundo en estos años. Aunque como universidad tuviéramos empeño en responder a los problemas y angustias de los hombres, ¿qué podrían nuestras mermadas fuerzas? Nos dedicamos en clase  a leer textos viejos y a discutir sobre los problemas del mundo de hoy, pero ¿sirve eso para remediarlos? Y esto no sólo en el ámbito de las humanidades: desde que empezamos a diseñar la investigación en un fármaco o sobre una enfermedad hasta que podemos aplicar – provisionalmente y como ensayo- un tratamiento, ¿cuánto tiempo pasa, cuántos experimentos fallidos, cuántos euros gastados? También aquí es fácil sentir la desproporción entre unas necesidades urgentes y unos remedios muy lentos…

Por eso, importa mucho no sólo “saborear” estos veinticinco años, sino intentar también “entender” qué significa nuestra desproporción y nuestro aislamiento. ¿Es en el fondo todo absurdo? ¿Qué podemos o debemos hacer ante los males del mundo? ¿Encerrarnos en nuestra burbuja, en la torre de marfil de nuestros exquisitos estudios? ¿O lanzarnos como kamikazes a la acción frenética? Si descubrimos en las ramas de nuestra higuera una cierta flexibilidad y unos ciertos brotes, ¿cómo debemos interpretar estos signos? ¿Para qué, en definitiva, existe la Universidad Francisco de Vitoria -y nosotros en ella-?

¿Qué significa nuestra breve historia?

Al menos desde los tiempos de Berdiáyev11 y Dawson12 es ya un manido tópico comparar la crisis de la Modernidad -en cuyos estertores chapoteamos- con el final del Mundo Antiguo. Pero no por ser tópica la comparación deja de ser luminosa, sobre todo si se mira con un cierto detenimiento. Y, precisamente, por ese potencial ha sido retomada por diversos autores más recientes: entre otros MacIntyre13, Dreher14, Hadjadj15, Scruton16, y por supuesto el magisterio universal de Ratzinger17. También el P. Marko Ivan Rupnik nos habló de ello cuando en octubre de 2013 recibió el doctorado honoris causa en esta misma aula18.

En efecto, la crisis de la última Antigüedad -como la de ahora- no consistía en que un pueblo invadiera a otro o que una dinastía suplantara a la anterior; no se trataba de un cambio de régimen -de monarquía a república o viceversa-, sino de mucho más que eso: de disolver los mismos principios y cimientos del orden del mundo. Por muy terribles y sanguinarias y destructoras que hayan sido las revoluciones francesa y rusa, lo que ambas hicieron no fue sino instalar nuevos tiranos en los viejos tronos de los zares y los reyes absolutos -de modo que, como escribió el príncipe de Lampedusa, la intención de cambiarlo todo era sólo para que todo siguiera igual19-. Algo parecido pasaba en las guerras civiles entre Mario y Sila o en la milenaria rivalidad entre Egipto y Babilonia. En cambio, lo que ocurría entre el siglo IV y el VI -como lo que ocurre hoy- es una verdadera subversión del sistema: lo que cambia es la image of the World, la Weltanschauung20el modo de comprender la existencia.

En el verano del año 410, a raíz del saqueo de Roma por parte de Alarico, San Agustín pronunció varios sermones21 en su basílica de la Paz en Hipona, al norte de África, sobre “la muerte de la Ciudad” -unos textos que dieron después origen a los veintidós libros de La Ciudad de Dios-. En esos sermones, ante el espectáculo sobrecogedor de un mundo que se desmoronaba a trozos -porque Roma era la civilización más grande de la que se tenía recuerdo, tan grande que se la consideraba eterna y más divina que el Olimpo-, el Obispo amonesta con confianza a los fieles que el mundo está viejo y como un viejo tiene achaques y se muere, y que esto ocurría según ya el Señor lo había previsto y anunciado. De este modo,  San Agustín reconocía la calamidad de su tiempo, pero también sabía ver, unos muy extraños signos de esperanza. Y por eso confortaba a sus coetáneos: “Los tiempos son malos, son recios los tiempos, esto dicen los hombres. Vivamos bien y los tiempos serán buenos. Nos sumus tempora -nosotros somos los tiempos-: como somos nosotros, así son los tiempos”22. Y también: “[Los hombres nos dicen:] ‘Advierte que Roma perece en los tiempos cristianos’. Quizá no perezca; quizá sólo ha sido flagelada, pero no hasta la muerte; quizá ha sido castigada, pero no destruida. Es posible que no perezca Roma si no perecen los romanos. Pues, si alaban a Dios, no perecerán; si blasfeman contra él, perecerán. En efecto, ¿qué otra cosa es Roma sino los romanos? No se trata aquí de las piedras y de las maderas, ni de las manzanas de elevados bloques de casas o de las enormes murallas. Todas estas cosas estaban hechas de forma que alguna vez tenían que perecer”23.

Visto con la distancia de los siglos, puede parecernos que estas recomendaciones son tan desproporcionadas, tan aisladas -tan inútiles- para evitar el cataclismo como la resistencia de los hiponenses a las hordas de los vándalos de Genserico: el propio Agustín murió durante el sitio de su ciudad. Desproporción y aislamiento son también las notas que parecen caracterizar, cien años más tarde, a San Benito de Nursia cuando decidió abandonar una brillante carrera de abogado de éxito para fundar una comunidad de monjes. Desproporción y aislamiento: parecía que lo que ocurría fuera de los muros del monasterio no iba con esos hombres que sólo rezaban y trabajaban, parecía que ellos no podían hacer nada para curar  al mundo de sus guerras, del hambre, de la injusticia, de la ignorancia, de las enfermedades, de la esclavitud,…

Y sin embargo, la realidad es siempre más de lo que parece. Hay un germen misterioso en las cosas pequeñas. Y por eso tanto las reflexiones del Obispo de Hipona, como la regla del Abad de Montecasino, cambiaron el mundo: forjaron en los hombres una nueva mentalidad, de cuyos principios ha vivido la historia hasta nuestros mismos días. Pero no lo hicieron con ningún plan estratégico a cinco años ni tras escuchar a sofisticados consultores venidos de más allá de los escitas por la ruta de la seda. Les bastó, como recordaba Benedicto XVI en el Colegio de los Bernardinos de París hace diez años, “quaerere Deum: ir a lo esencial, a lo último, a lo profundo”24 -es decir, plantearse completamente en serio, la cuestión del sentido y querer resolverla vitalmente, con autenticidad, entrega, verdad, optando por lo mejor hasta sus últimas consecuencias.

Y es aquí donde podemos también nosotros descubrir el sentido de nuestra propia pequeña historia, el sentido de la desproporción que hay entre nuestras menguadas fuerzas y los ingentes problemas del mundo, y el sentido de nuestro aislamiento para el estudio. San Agustín y su comunidad de Hipona, San Benito y sus monjes era lo que Ratzinger -y Toynbee- llamaron “minorías creativas”25. Y si es cierto lo que enseñaba nuestro querido -y llorado- Don Pablo Domínguez, que el mundo no se transforma “masa a masa” sino persona a persona26, entonces las minorías creativas son más decisivas que los grandes populismos y las campañas globales de márketing.

Un invernadero no es una burbuja, aunque también en él haya “aislamiento” y a pesar de que externamente pueda tener una configuración y una estructura semejante. La misma intención del invernadero marca la diferencia: se trata de aislar para fortalecer las pequeñas plantas para que puedan vivir fuera de él, para que fuera de él resistan las inclemencias del tiempo. Porque el tiempo no es sólo un fenómeno meteorológico -el clima-, ni sólo el número del movimiento, no es desde luego sólo un esquematismo psicológico, no es ni siquiera sólo el espacio por donde se distiende y derrama nuestra alma. El tiempo es también una mentalidad, un espíritu vinculado a un momento de la historia, una moda mimética a la larga siempre caduca27 y la historia muestra que han sido sólo grandes quienes han pasado por

encima de ella. Por eso, lo que formamos dentro de nuestro invernadero tiene que resistir -y en ese sentido oponerse y superar- al espíritu del tiempo, pues de otro modo se desvanecerá con el mismo tiempo. ¿Somos burbuja o invernadero? ¿Somos minoría creativa o un club de estupendos que en el fondo no es sino una más de las mil instancias del espíritu del tiempo que se mueven de la nada a la nada en el flujo de una corriente de mediocridad informe?

¿A qué nos compromete nuestra historia?

Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Qué podemos hacer para que nuestra Universidad -y en ella nuestra docencia, nuestra investigación, nuestra atención al alumno, nuestra vida- no sea, según dice Job (3: 14) como la de “los reyes y consejeros de la tierra que se edificaron ruinas en el desierto para acumular abundancia de plata y oro en sus sepulcros”?

Volvamos a la higuera del Evangelio: se nos ha dado ternura en las ramas y brotes nuevos, porque el ardor del tiempo está ya aquí -“a las puertas”, textualmente dice Marcos- y debemos dar fruto. En consecuencia, debemos asumir nuestro carácter de invernadero y de minoría creativa para la regeneración de un mundo que ya está sumergido en una especie de glaciación. Esto implica asumir la actitud de los monjes del siglo VI: aquella mirada a lo esencial de la que nos hablaba el Papa Sabio, que busca el sentido último de las cosas -la cuarta pregunta de nuestro “re-pensamiento”-.

¿En qué consistía esto? En definitiva, en un cambio de mentalidad: los monjes dejaron de entender la vida como la entendía el mundo antiguo y, por una especie de contagio, el mundo antiguo dejó de comprender la existencia en esas categorías para comprenderla en otras nuevas. Agustín no buscaba huir de Hipona y Benito renunció al éxito mundano: ambos muestran con su vida que cambiaron el deseo de ser el primero para hacerse los últimos, para llegar a lo más profundo. Nuestra tarea -nuestra misión- es ayudar al mundo a renovarse con una mentalidad más verdadera, más buena y más bella.

Si lo reducimos a un esquema muy simple -con el riesgo de simpleza que esto tiene- podemos decir que en el Bajo Imperio Romano rivalizaban tres grandes mentalidades distintas: una corriente espiritualista, otra materialista y la fe cristiana. La primera era la más antigua pero también entonces la menos extendida. El mundo se había construido sobre ella y desde luego había favorecido los grandes avances -en su desarrollo estaban Homero y Platón, Aristóteles, los Estoicos y Virgilio… Pero su comprensión de la existencia, una síntesis entre lo religioso, lo literario y lo metafísico, ya no podía explicar el mundo ni el drama de los hombres. Por eso sus seguidores eran cada vez menos y se refugiaban en los elitistas círculos neoplatónicos. En segundo lugar estaba la mentalidad escéptica, materialista y pragmática, que renunciaba a una comprensión última de la existencia para centrarse en una forma muy básica de “carpe diem” hedonista que no podía sino generar una profunda insatisfacción interior y una desesperación nihilista. Desde el reinado de Augusto hasta bien entrado el de Teodosio era la forma mentis dominante de la sociedad -y la que estaba minando corrosivamente la civilización-. Finalmente estaba la fe cristiana, cuyo relato y metafísica era capaz de encender una esperanza nueva, testimoniada existencialmente por los mártires. Lo que hicieron San Agustín y San Benito fue, en el fondo, partir del fundamento de esta fe para rescatar lo valioso que había en la primera mentalidad, la más antigua, y ofrecer esa síntesis como alternativa a la desesperanza del escepticismo nihilista.

La comparación con ese momento es luminosa, porque también en nuestra época hay – si mantenemos el mismo trazado grueso de ese esquema básico- tres grandes mentalidades en liza: el humanismo racionalista ilustrado que ha permitido entre otras cosas los grandes avances científicos pero que fracasó en las trincheras del Somme, en las cámaras de Auschwitz y los Gulag y -por eso- ya no sirve para comprender la historia28; la segunda, que se deriva de la desilusión de la primera y fue augurada por los que Ricoeur llamó filósofos de la sospecha – Marx, Nietzsche y Freud29– y lo que Bloom designó como “escuelas del resentimiento”30 y  que propone un nuevo irracionalismo, escéptico, materialista, pragmático y -en el fondo- inhumano. Sus gurús son innumerables y tiene gran predicamento y mucho auge y es la que está llevando el mundo a su disolución. Finalmente permanece también, a través ya de dos mil años, la mentalidad propia de la fe cristiana, reducida, sí, pero también purificada y consolidada y, sobre todo, con el germen de la resurrección en su entraña.

Sin duda en ambos casos hay que hacer muchos matices a este esquema tan simple. No hemos hablado de los gnósticos ni de los judíos ni de de las versiones heréticas de la fe cristiana. Pero en términos generales y con las precisiones oportunas, todas estas cosas pueden de algún modo reconducirse a aquellas tres mentalidades de cada período. Por otra parte, el esquema triádico no es ni mucho menos una dialéctica hegeliana de tesis-antítesis-síntesis. Más bien, el desarrollo que se ve en el final del Mundo Antiguo -y no es hoy posible determinar cuál será en nuestro tiempo- es el de una mentalidad fuerte y creativa que da origen, por degeneración y desgaste a otra mentalidad autodestructiva en el momento que surge de otro lado una tercera mentalidad que puede asimilar elementos de la primera pero que es impermeable a la segunda, de tal modo que esta última mentalidad conserva y recrea los elementos más valiosos de la primera y termina anulando la segunda. En esto consistió entonces el “cambio de mentalidad”.

“Cambio de mentalidad” en la lengua de los antiguos dioses se dice “metanoia” y es también una palabra del Evangelio -está en la primera frase que pronuncia el Señor en la versión de san Marcos (Mc 1: 15)-. De hecho, en cierto modo, esa palabra es el Evangelio -la buena noticia-, porque frente a un mundo esclavizado por la mentalidad de dominación, de violencia y de egoísmo, enfermo de voluntad de poder y hastiado de masticar las cenizas del vacío, frente a un mundo así, la buena noticia que proclama el Señor es que es posible sentir, comprender y vivir la vida desde el amor, la entrega, el perdón, la gratuidad de un Dios que para rescatarnos se deja matar.

San Jerónimo tradujo “metanoia” como “conversio”. Y de esto se trata precisamente. Cuando en esta Casa forjamos nuestro “idioma propio”, esos eslóganes que nos gusta repetir tanto, tales como “acompañamiento”, “re-pensamiento”, “centrado en la persona”, y -como comenta el Profesor Monjo- la marmita de lo “dialógico” en la que parece que nos hemos caído de pequeños, -un idioma, por cierto, que tiene el grave riesgo de convertirse en “lenguaje cero” y “neolengua”-; de lo que se trata, en el fondo, lo que queremos cuando forjamos estas expresiones con una intención pura y legítima, es de “cambiar de mente”, de “convertirnos”, para que lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos en la Economía, en la Medicina, en las Ciencias, en las Artes y las letras, y en la misma matemática, con nuestros alumnos y en nuestros estudios, en soledad y en equipo, en la cafetería y en los campos de deporte, no lo hagamos, pensemos y sintamos desde el despótico criterio de nuestro egoísmo, sino desde el corazón de aquel “Amor che move il sole e l’altre stelle”31.

Pero ¿cómo puede esto hacerse? Sin pretender caer en las recetas fáciles, sino acudiendo a la historia de la vivencia del Evangelio en distintas épocas, quizás no debamos hacer cosas muy distintas de lo que hicieron San Pablo y San Juan, San Agustín y San Benito: primero,  un análisis crítico y caritativo de la imagen del mundo que tiene nuestro tiempo -lo que nos exige conocer con profundidad y amor nuestra época, sin disolvernos en ella-. En segundo lugar, una propuesta alternativa desde la visión del hombre revelada por Aquel que conoce verdaderamente  al hombre porque se ha hecho más nuestro que nosotros mismos. Y en tercer lugar: “ir a lo esencial”, buscar y descubrir el sentido último implica el testimonio de una vida que quiere ser coherente con esa imagen del hombre -la autenticidad de vida a la que también nos exhorta el Papa Francisco en Gaudete et exultate cuando, llamando las cosas por su nombre, nos habla de nuestra vocación a la santidad32.

Conclusión

Hace veinticinco años, en el acto como este que dio inicio a nuestra navegación, el Padre Florencio comentó el sentido que tenía nuestro lema “vince in bono malum”33. Tomado de la Epístola de San Pablo a los Romanos (Rm 12: 21), este “grito de guerra” cifra y resume la “metanoia” evangélica que queremos realizar.

Desde que el hombre salió del Paraíso -e incluso ya dentro de él- el mal forma parte de nuestra existencia, nos invade, nos rompe y nos corrompe, nos hace sufrir y termina por destruirnos. Por activa o por pasiva: tanto si somos los injustos y malditos actores del mal, como si somos las desgraciadas víctimas que lo sufren. La historia del mundo, en este sentido, está sembrada de mal. Y no sería por eso difícil hacer tampoco un relato de nuestros veinticinco años desde esa perspectiva: hay muchos fallos, errores, defectos, injusticias, violencias y maldades en todas las cosas humanas -y no íbamos a ser nosotros la excepción-. De algunos de estos males, de hecho, somos incluso conscientes -y pedimos perdón por ellos y por los que hacemos sin darnos cuenta-.

Pero, de nuevo, quedarnos sólo aquí, en “lo que hay” es no ver la realidad completa. Y nuestra realidad, afortunadamente, es mucho más de “lo que hay” o de “lo que se ve”. Es también nuestro lema, por ejemplo, y nuestro compromiso, desde el origen, de vencer el mal con el bien.

El mal no sólo está presente en la historia desde el Paraíso. Lo peor es que el mal nos hace malos porque desde entonces tenemos una inveterada tendencia a querer vencer el mal con el mal. Desde los tiempos más antiguos hemos descargado el mal sobre víctimas inocentes, creyendo que eso podría purificarnos. Pero como enseña muy bien Barahona -y Girard-, tal método sólo garantiza el desencadenamiento de una espiral sin sentido de odio, destrucción, dominación y mentira.

Sólo con la frágil Antígona -una mujer y en un mito- y con Sócrates -un sabio que por obedecer a un oráculo desconfiaba de sí mismo-, empezamos a sospechar que quizás era mejor sufrir la injusticia que cometerla. Pero fue únicamente cuando todo un Dios se dejó devorar hasta el último trozo de su vida por el mal concentrado de la Historia sin devolver el golpe, cuando comenzamos a comprender -y a aceptar- que el mal sólo puede vencerse con el bien, el sufrimiento con amor, la muerte dando la vida.

Tal paradoja y tal escándalo nos sigue estremeciendo. Pero desde Getsemaní hemos constatado que la fórmula funciona y que, en los extraños momentos en que la hemos aplicado, ha transfigurado el mundo. Por eso, nuestro lema marca el profundo sentido de nuestra misión: vencer el mal con el bien. El mal de la ignorancia con el bien de la verdad; el mal del nihilismo con el bien de la esperanza; el mal del odio y la indiferencia y del egoísmo con el bien de la caridad. Ese cambio de mente, esa metanoia, esa conversión, es lo que, en el fondo, está en la base de nuestro esfuerzo por la formación integral, por la síntesis de saberes, es nuestro mejor servicio al bien común, y es la verdad que buscamos y en la que queremos vivir.

Vencer el mal con el bien nos hace así descubrir el sentido último de nuestro aparente aislamiento y también nos hace superar la aparente desproporción que constatamos entre nuestras breves fuerzas y el ingente mal del mundo, porque descubrimos que el bien siempre es más grande, más definitivo, porque ES, y tiene rostro, un nombre propio sobre todo nombre (cf. Flp 2: 9) una mirada de fuego y una voz como el estruendo de muchas aguas (cf.Ap 1: 14-15). Ese Bien con el que debemos vencer el mal es el Señor de la Historia, y ya lo ha vencido porque es el Único que puede vencerlo. Y por eso, sólo si nos da su gracia, recogerá también a su debido tiempo -como esperamos- el fruto ya granado y maduro de lo que hoy son apenas tiernos brotes de nuestra pobre higuera. Soli Ipsi Laus. Dixi.

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1 Cf. Centro Universitario Francisco de Vitoria, Liber annualis primus. Memoria del Año de la Fundación del Centro Universitario Francisco de Vitoria. CUFV, Madrid 1996, 29. El título de la Prima Lectio Cursus fue: “Consecuencias de un nuevo centro de enseñanzas universitarias de Ciencias Sociales -reflexión a la luz de la historia contemporánea de España-“. Ib. 35-50.

2 “Al ver ese latir de la verdad, el ser y el actuar en cada ciencia, descubrimos que la búsqueda alcanza a la pregunta por el sentido. La cuestión del sentido se puede expresar así: ¿merece la pena esto que aprendo o enseño? ¿Qué relación tiene con la vida que me importa? ¿Por qué lo hago? ¿Para qué todo lo que yo hago o aprendo? En el corazón de todo profesor y alumno que forman la comunidad universitaria late una necesidad de sentido de su quehacer universitario. Debe procurar que el profesor despierte la humanidad del alumno, explicando esta búsqueda de sentido. Es así como la asignatura es, en el fondo, el alumno mismo, pues mientras el profesor transmite unos conocimientos y fomenta unas competencias, entra en juego la vida misma del alumno, y el profesor se convierte en algo más que un transmisor de ideas o de técnicas. en la cuestión del sentido, penúltimo o último, se da un aprendizaje como experiencia. Y aquí también la Filosofía y la Teología aportan una palabra significativa”. Lacalle, M., En busca de la unidad del saber. Una propuesta para renovar las disciplinas universitarias. UFV, Madrid 2018, 35.

3 Cf. Lacalle, M., En busca de la unidad del saber. Una propuesta para renovar las disciplinas universitarias. UFV, Madrid 2018, 28-37.

4 Cf. Kreeft, P., The Platonic Tradition, I.: https://www.youtube.com/watch?v=RxFe9FYlbtg (consultado el 28 de septiembre de 2018).

5 “[…] For the Sun is not lord but a servant / Of the secret sun we have seen: / The sun of the crypt and the cavern, / The crown of a secret queen: / Where things are not what they seem / But what they mean”. Chesterton, G.K., Ubi Ecclesia (vv. 23-28). Chesterton, G.K., Collected Works, vol. X: Collected Poetry, part I. Ignatius, San Francisco 1994, 258.

6 Cf. Verdejo, J.A., Avance de la memoria del curso 2017-2018 en el acto solemne de inauguración. Vid. et. Liber annualis primus, o.c., 65 ss.

7 Cf. Shakespeare, W., The Life of Henry The Fifth. Act IV, Scene 3, v. 62. En: Shakespeare, W., The Complete Works.

Edited by Jonathan Bate and Eric Rasmussen. Macmillan, Houndmills 2007, 1077.

8 Cf. Huxley, A., Brave New World. Harper, 2006; Orwell, G., 1984. Berkley, 1983.

9 Cf. Dias, I., Address at the Lambeth Conference. 22 july 2008. http://www.vatican.va/roman_curia/

pontifical_councils/chrstuni/angl-comm-docs/rc_pc_chrstuni_doc_20080730_dias-lambeth_en.html (consultado el 28 de septiembre de 2018).

10 Cf. Quevedo, F. de, Soneto desde la Torre. En: Poesía varia. Edición de James O. Crosby, Cátedra, Madrid 2000, 52. Lewis, C.S., Oxford. En: Gutiérrez Carreras, P., Abradelo de Usera, M.I., Armada Manrique, I., De leones y de hombres: Estudios sobre C.S. Lewis. CEU, Madrid 2014, 24.

11 Cf. Berdiáyev, N., Un Nouveau Moyen Âge : Réflexions sur les déstinées de la Russie et de l’Europe. 1924; versión española de José Renom: Una nueva edad media. Reflexiones acerca de los destinos de Rusia y de Europa. Apolo, Barcelona 1938.

12 Cf. Dawson, Ch., The Making of Europe: An Introduction of the History of European Unity. Sheed and Ward, London 1932.

13 Cf. MacIntyre, A., After Virtue. University of Notre Dame Press, Indiana 1984; versión castellana de Amelia Valcárcel: Tras la virtud. Crítica, Barcelona 2004.

14 Cf. Dreher, R., The Benedict Option. A Strategy for Christians in a Post-Christian Nation. Penguin Random House, New York 2017.

15 Cf. Hadjadj, F., Puisque tout est en voie de destruction (Réflexions sur la fin de la culture et de la modernité). Le Passeur Éditeur, 2014; versión de Sebastián Montiel: Puesto que todo está en vías de destrucción. Reflexiones sobre el fin de la cultura y de la modernidad). Nuevoinicio, Granada 2016.

16 Cf. Scruton, R., Culture Counts: Faith and Feeling in a World Besieged. Encounter Books, New York 2007. Vid. et.

The Uses of Pessimism: And the Danger of False Hope. Oxford University Press, 2010.

17 Cf. Ratzinger, J., L’Europa nella crisi delle culture. Conferencia en el monasterio de Subiaco, 1 de abril de 2005. En: http://magisterobenedettoxvi.blogspot.com/2008/02/leuropa-nella-crisi-delle-culture.html

18 Cf. Rupnik, M.I., La belleza, luogo della conoscenza integrale. En: Universidad Francisco de Vitoria, Una belleza para el encuentro. UFV, Madrid 2013, 29 ss.

19 “Se non ci siamo anche noi, quelli ti combinano la repubblica. Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”. Tommassi di Lampedusa, G., Il Gattopardo. En: Opere. Introduzione e premesse di Gioacchino Lanza Tomasi; I racconti, Letteratura inglese, Letteratura francese a cura di Nicoletta Polo. Mondadori, Milano 1995, 39.

20 Cf. Lewis, C.S., The Discarded Image. An Introduction to Medieval and Renaissance Literature. Cambridge University Press, 2009. Dilthey, W., Einleitung in die Geisteswissenschaften. Holziger, Berlin 2017.

21 Cf. San Agustín, Sermones 15 A (22 de septiembre 410), 113 A (25 de septiembre 410), 81 (entre el año 410 y el 411), 296 (junio 411), 105 (también el año 411). Se pueden encontrar editados y traducidos por Pío de Luis, en la edición bilingüe de la BAC, Madrid 1983, vols. X y XXV. Y también en la siguiente dirección de internet: http://www.augustinus.it/spagnolo/index.htm (consultada el 28 de septiembre de 2018).

22 San Agustín, Sermo 80. https://www.augustinus.it/latino/discorsi/discorso_107_testo.htm

23 San Agustín, Sermo 81, 9. Versión de Pío de Luis. http://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm (consultado el 28 de septiembre).

24 Cf. Benedicto XVI, Encuentro con el mundo de la cultura en el Colegio de los Bernardinos, París, 12 de septiembre de 2008. http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2008/september/documents/ hf_ben-xvi_spe_20080912_parigi-cultura.html (consultado el 28 de septiembre de 2018).

25 Cf. Ratzinger, J. y Pera, M., Senza radici. Europa, relativismo, cristianesimo, islam. Mondadori, Milano 2004. Versión castellana de Pablo Largo y Bernardo Moreno. Sin raíces: Europa, relativismo, cristianismo, islam. Península, Barcelona 2006, 97: “No sabemos cómo irán las cosas en el futuro en Europa. La Carta de los Derechos fundamentales puede ser un primer paso, un signo de que Europa busca de nuevo de manera consciente su alma. En esto hay que dar la razón a Toynbee, en que el destino de una sociedad depende siempre de minorías creativas. Los cristianos creyentes deberían considerarse como una de estas minorías creativas y contribuir a que Europa recobre de nuevo lo mejor de su herencia y esté así al servicio de la humanidad entera”.

26 “[…] creo que aquí incurrimos en la así llamada falacia de división. La realidad de la sociedad es hoy compleja, y muy compleja. Pero está formada por individuos cada uno de los cuales, con perdón, somos bastante simples. Es decir, el ‘cuerpo a cuerpo’ es mucho más fructífero que el ‘masa a masa’. Por eso no deberíamos desanimarnos, sino darnos cuenta de la importancia que tiene la figura del maestro. Ser auténticos testigos de esto. Y no estante un contenido meramente intelectual sino algo encarnado en la forma de vivir y exponer aquello que queremos mostrar”. Domínguez, P., Comentario en el coloquio de las Conversaciones universitarias sobre la identidad de la universidad católica del siglo XXI. En: Universidad Francisco de Vitoria, Universidad católica: ¿Nostalgia, mimetismo o nuevo humanismo? UFV, Madrid 2009, 131.

27 “Modernus, en latín, significa ‘reciente’. Ése es el aspecto negativo de la modernidad: el de la ruptura con los Antiguos, con la tradición de otro tiempo. El problema es que, al limitarse al culto a lo reciente, la modernidad se mutila sin remedio y se reduce a la moda. La moda, en su novedad, no deja de ser caduca. Porque la moda pasa de moda. Lo que ayer estaba de moda hoy ha pasado de moda. A decir verdad, en la moda no hay nada absolutamente nuevo. La novedad absoluta permanece siempre nueva. Es una fuente que mana siempre y nos deslumbra. Por el contrario, la moda es el culto a lo que pasará de moda y, por consiguiente, a lo anticuado, a lo retro, de un retro que, además, puede volver a ponerse de moda, como el pantalón acampanado”. Hadjadj, F., Puisque tout est en voie de destruction (Réflexions sur la fin de la culture et de la modernité). Le Passeur Éditeur, 2014; versión de Sebastián Montiel: Puesto que todo está en vías de destrucción. Reflexiones sobre el fin de la cultura y de la modernidad). Nuevoinicio, Granada 2016, 103-104.

28 “La modernidad de la época de Péguy seguía teniendo ambiciones humanistas. Todo eso se ha terminado. El siglo transcurrido entre la época de Péguy y la nuestra ha establecido las bases para una salida completa del humanismo. La novedad es nuestra conciencia de la finitud, no ya individual, sino colectiva, de la raza humana. El siglo XX, con Kolymá, Auschwitz y Hiroshima (empleo nombres propios porque, a este respecto, los nombres comunes son insuficientes para designar esos acontecimientos), fue a la vez el tiempo de la apoteosis y, después, de la muerte de las ideologías del progreso. ¿Por qué? Porque el progresismo estuvo en el poder y, en lugar de hacer una sociedad más justa, produjo la trituradora totalitaria y la centrifugadora liberal. Por eso, como dijo Rimbaud en Una temporada en el infierno: ‘¿Para qué un mundo moderno si se inventan venenos como ésos?’. Añadamos a estas catástrofes el darwinismo, que nos explica que la humanidad es solamente una chapuza adaptativa debida al azar y a la competencia, y se nos hará muy difícil creer en el porvenir, en la historia yen la posteridad”. Hadjadj, F., Puisque tout est en voie de destruction (Réflexions sur la fin de la culture et de la modernité). Le Passeur Éditeur, 2014; versión de Sebastián Montiel: Puesto que todo está en vías de destrucción. Reflexiones sobre el fin de la cultura y de la modernidad). Nuevoinicio, Granada 2016, 80.

29 Cf. Ricoeur, P., De l’interprétation. Essai sur Sigmund Freud. Seuil, Paris 1965.

30 Cf. Bloom, H., The Western Canon: The Books and School of the Ages. Hartcourt-Brace, New York 1994. Versión castellana de D. Alou: El canon occidental. Anagrama, Barcelona 1995.

31 Cf. Dante, La Divina Comedia. Paradiso, XXXIII, 145. En: Obras completas. Versión de Nicolás González Ruiz sobre la interpretación literal de Giovanni M. Bertini. BAC, Madrid 2002, 534.

32 Cf. Francisco, Exhortación apostólica Gaudete et exultate, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. 19 de marzo de 2018. Especialmente los números 19-24. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/ documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html

33 “‘Vence el mal con el bien’ es una intensa llamada que sintetiza nuestro Ideario y expresa nuestra intención fundacional. El hombre y la mujer cristianos no pueden permanecer impasibles ante cualquier forma de mal  que aflija a los hombres. Su fuerza interior, su alegría de vivir marcan un estilo que impulsa a compartir esa gracia recibida con quien no la conoce o la vive superficialmente. No sabemos cuántas situaciones inhumanas o deshumanizadas contribuiremos a rehumanizar…; en suma, no sabemos a cuántas personas podremos reorientar hacia una vida auténtica e integral, sin reduccionismos. Pero sí sabemos que ‘el mundo se apaga y muere por falta de Cristo’ y que la verdad de Jesucristo nos hará libres y esto nos compromete y nos hace emprender este proyecto del [Centro Universitario] ‘Francisco de Vitoria’ con sus características propias; y queremos compartir esta convicción, con respeto y entusiasmo, con todo cristiano, con todo hombre y mujer de buena voluntad, que quiera ‘vencer el mal con el bien’”. Sánchez Soler, L.C., F., Discurso del Señor Delegado de la Fundación FIDES en el solemne acto de apertura del curso 1993-1994. En: Liber annualis primus, o.c., 53-54.

Sí, gracias

Juan Serrano

Pareciera, a simple vista, que nos encontramos en una situación precaria a muchos niveles. Parece que el mundo, tal como lo habíamos conocido, amenaza con desmoronarse; económicamente el futuro es incierto, la «nueva normalidad» nunca llega y no estamos más unidos que hace un año. Entre otras cosas, porque nos faltan muchos que el virus se ha llevado por delante.

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Verano es ¿desconectar?

Inma García Font

¿Qué es el verano? Para unos es el resultado de duros meses enclaustrados en una oficina, el momento de soltar los libros y el portátil y mirar por fin a lo lejos; para otros, simplemente es el tiempo de convertirse en la personificación del letargo y dejar que los días pasen por él o de anestesiarse frente a las obligaciones y responsabilidades. Sigue leyendo Verano es ¿desconectar?

Verano son los amigos

Gemma Sobrecueva

El verano es… No. El verano son. El verano son mis amigos. Es Belén y sus mimosas, siempre alegre, generosa, llena de luz, de amarillo, de escucha, de prudente y sabio consejo. Es Amalia y su sombrero de paja, su conversación llena de gozo, sus detalles, su atenta mirada. Su Álvaro y su camisa morada. Son los dos, dispuestos, cercanos, sonrientes, sinceros, transparentes.

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