Amanecer en tierra de Dante

Dice Italo Calvino en Las ciudades invisibles que “de una ciudad no disfrutas las siete o setenta y siete maravillas que pueda tener, sino la respuesta que da a tu pregunta”. Entre otras cosas, yo me pregunto qué tiene Florencia y, de forma más amplia, qué tiene esta tierra para atraparme así. Qué sucede para que una de las cosas que más me apasiona en esta vida sea escuchar cómo se pronuncia el mundo en italiano. Y no, no me refiero un placer estético, al mero reconocimiento de la belleza de la lengua o del lugar sino, más bien, a un reclamo, un rapto innegable, una manifestación inesperada de la propia autenticidad.

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